Menú Portada
Mensaje en una botella

Demócratas de pacotilla

Julio 2, 2014

La Democracia es el sistema político menos imperfecto que conozco. Por eso me gusta. Porque puede ser cambiado desde dentro. Es decir, democráticamente. Pero en estos tiempos de descontento generalizado y de dudas razonables, siempre hay algún espabilado que se disfraza de demócrata para intentar darnos el cambiazo. Y a estas alturas de nuestra Democracia contemporánea, no necesitamos pasar por otros regímenes políticos apolillados. Vamos, que no estamos para que vengan a tocarnos la bolsa escrotal a dos manos y con repiqueteo.

Anda suelta una especie de superdemócrata que casualmente siempre conoce un país en el que se votó en referéndum el asunto sobre el que estáis hablando en se momento. Cualquier asunto, el que sea. Todo puede votarse: desde lo más obvio hasta lo más enrevesado. Para eso están los referenda. Para eso existen los referendos. Aunque esa especie de superdemócrata generalmente sólo acepta que se hable de referéndums. Al fin y al cabo, el latín es una lengua muerta y tenerla en cuenta es de carcas. Le importa poco que si prescindiéramos de las palabras que proceden del latín y del griego, sería casi imposible hablar la lengua española. Más que importarle poco, se le trae al pairo. Lo único que le importa son los referéndums y la Democracia participativa.

Curioso término el de la Democracia participativa. ¿Acaso la Democracia no conlleva la participación del ciudadano? El propio sustantivo lo lleva en su definición. Democracia es una palabra que procede de los vocablos griegos demos (pueblo) y kratos (gobierno). La Real Academia Española define Democracia como la “doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno”. Desde el final de la dictadura en 1975, la participación del pueblo español ha ido creciendo con el paso de los años. Pregunten a los mayores. Que les cuenten ellos. Los que están vivos.

Ni comen, ni dejan comer
 
Hay muchos ciudadanos españoles que murieron sin saber lo que era poder votar libremente. En ellos pienso cada vez que acudo a las urnas, que es cada vez que hay elecciones. Siempre acudo a votar porque pienso que la Democracia se mejora desde dentro. Se mejora votando. Si de verdad hay una mayoría que quiere que el sistema democrático sea menos representativo y más participativo, esa mayoría saldrá de las urnas. No tengo la menor duda.

Pero los que más gracia me hacen son los que practican el perrodelhortelanismo. Los que ni comen, ni dejan comer. Los que ni están de acuerdo con los que votamos, ni están de acuerdo con los que no votan. Los que no están de acuerdo con nada. Los que convierten sus días en razones para la queja permanente, para el desacuerdo constante, para el toqueteo de la bolsa escrotal a dos manos y con repiqueteo.

Son libertadores de ocasión, salvapatrias de rebajas y demócratas de pacotilla. Son individuos que critican el sistema pero quieren vivir dentro de él. Ni por asomo se plantean el exilio. No lo entiendo. Si no me gustara mi profesión, la cambiaría por otra. Si no me gustara mi equipo de fútbol, me haría de otro. Si me gustara el país en el que vivo, me marcharía a otro. Pero es mejor criticar todo lo posible y chupar del bote mientras tanto. Yo quiero que nuestra Democracia sea mejor. Pero, como decíamos al principio, es un sistema político que me gusta. Me gusta tanto que escribo su letra inicial con mayúscula, como si fuera un nombre propio. Tal vez porque la considero propia.

 
Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero
Sígueme en Twitter: @juandiguerrero