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Otras opiniones

Del Seat 600 al Jaguar

Enero 27, 2010

En política se debería estar por vocación por convicción, por compromiso, por valores, con honestidad, absoluta transparencia, honradez… Y que primara el deseo de querer ayudar y aportar tu granito de arena a mejorar una sociedad en la medida que pueda ser mejorada.

Algunos llegan a la política por casualidad, por enchufismo, intereses varios, pero con un mismo fin, obtener poder y riqueza. Desde una posición de privilegio, como es un cargo político, se hacen muchos favores y se obtienen otros tantos.
Reconozco que conozco políticos, llenos de humanidad y que son todo un ejemplo a seguir.

Del todo a la nada

Algunos realmente imponen al verles sentados en sus mesas de despachos, su coche oficial, sus secretarias y toda la infraestructura que les rodea. Pero ¡ay!, en las distancias cortas pierden mucho.
He tratado con algunos que no saben ni utilizar un cubierto en un restaurante; es decir, que cuando desaparece el cargo, desaparece esa influencia, y realmente se quedan en poca cosa o nada.

Conocí incluso uno, que renunció por activa y por pasiva a esa condición pese a serlo y con qué poder, que ansiaba con ser presentador de television. Era su sueño. Vivía en un modesto apartamento, conducía un coche que se caía de viejo, y, después de obtener destacados cargos en el Gobierno de Aznar, en la actualidad vive en una gran casa, coches con chofer, directivo-ejecutivo de una gran compañía pero por fin su sueño se ha cumplido, forma parte como tertuliano de distintos programas de televisión.
Enhorabuena.

Pilar Castillejo