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A renglón seguido

De Toros, de Teruel y de Tomás

Julio 19, 2016
san fermin

De un tiempo a esta parte se ha instalado a nuestra vera un nuevo grupo social –ha llegado para quedarse- que abandera el cuidado y protección de los animales. Los estandartes que más enarbolan, simultaneándolos con las tradicionales pancartas, son la exhibición de una camiseta metida en sangre y manos sanguinas como forma de protesta contra lo que otros defienden como signos de cultura y tradición populares, que, al parecer, deben de continuar inamovibles a juicio de sus promotores.

Los pro-animalistas, como ocurre en otros colectivos, han pagado estos últimos días un alto precio: el menosprecio vertido a través de las llamadas redes sociales por alguno de los ¿simpatizantes? soldados de su causa contra el joven trabajador que cayó mortalmente herido sobre la arena de un coso <taurolense> –plaza de Teruel– motivado por el acoso del morlaco, con posterior derribo, sobre el espada Víctor, que se fue al otro Barrio en la feria del Ángel. ¡Al demonio con ella!

El astado empitonó su corazón al tiempo que el torero ponía toda su alma en la faena; aunque faena la que le hizo el bicho, no permitiéndole al maestro proseguir con el festejo. Pero ¿cuándo se normalizarán estas luctuosas situaciones calificándolas definitivamente como un accidente de trabajo más? Tan riesgo laboral, ante la contingencia de una caída, supone el desfile sobre el inerte andamio del trabajador que opera sobre su exangüe esqueleto como el del torero frente al toro, cuya obligación, dicho por los propios toreros, es coger al dueño de la montera.

En apenas unas horas hemos pasado del sobrecogedor pobre de ti en Sepúlveda al lastimero “pobre de ” en Pamplona: del entierro… al encierro. Del segoviano llanto popular a la liquidación por fin de existencias  en  Mercaderes, con  la  salvedad de que  Víctor se ha ido para no volver, y el incombustible Fermín  amenaza  con  amenizarles  la  estancia a  los mozos, pertrechados con la prensa diaria, durante siete días el próximo año.

Cuatro formaciones verbales

Tres formaciones verbales son las más conjugadas en los encierros: beber, comer y dormir. Pero se les ha ido sumando una cuarta: “f…ll…r” (omito dos vocales fuertes de fácil intercalado) que no es pamplina alguna. En puntuales casos –“litros de alcohol corren por mis venas mujer” (Ramoncín)- contra la voluntad de la otra parte contratante: la femenina, llegando al abuso o a la agresión sexual, figuras ambas que para la ecuánime y ponderada Carmen Tomás carecen, ¡ahí queda eso!, de distingo penal punitivo ¿?

Esperemos que Marcelo, referente espiritual de cabecera de nuestro virtuoso ministro de Interior en funciones y asceta en vigor, visto que el menudo santo madrugador pamplonés no cuida por igual de las mozas que transitan por las regadas calles de la capital navarra, ilumine las fogosas mentes de ciertos hiperactivos mochuelos del sexo forzado en la noche pamplonica.

Si no se atajan estos comportamientos, el prestigio de la fiesta rojiblanca lleva, como los corredores en los encierros, serio peligro. Al tiempo “heminguays”.

Paco de Domingo