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No me moverán

De políticos y banqueros: el apego a la silla

Mayo 14, 2012

Los 15M protestan. Se quejan de partidos y bancos a quien creen los pilares del sistema opresor. Gritan que ambos se llevan el dinero, mientras muchos de ellos entran en el desempleo o los pequeños accionistas ven pulverizar sus ahorros ¿Tienen razón?

Creo que no. Pero, no porque no existan los hechos que denuncian. Sino porque se equivocan de diana. No son partidos y bancos los que fallan. Dos instituciones necesarias en la política y la economía. Son sus protagonistas los que llevan al país al desastre: algunos dirigentes partidistas y algunos banqueros. Y digo algunos, porque generalizar suele conllevar la injusticia.

Esos algunos se caracterizan por el apego a la silla. Por ejemplo: un dirigente que obtiene el peor de los resultados para su partido en una elecciones generales y se aferra a la secretaría general del mismo; banqueros que, a pesar de que las acciones de su entidad han perdido mucho valor, alargan su permanencia en el cargo, cambiando, incluso, el tiempo de jubilación en los estatutos; y un Gobernador del Banco de España que continua impertérrito en medio de las críticas generalizadas a su gestión.

En este país, ¿no dimite nadie?

En este país, ¿no dimite nadie? No. Si a veces hay una dimisión en realidad es una pantomima que disfraza un cese. El apego al sillón es una característica de nuestra clase dirigente, la política y la financiera. También la empresarial.

Me cuentan que hay dos grandes empresas constructoras/inmobiliarias que tiene pillados a tres grandes bancos con decenas de miles de millones de créditos. Ya se sabe: si debes a un banco 10.000 euros tienes un problema; si le debes decenas de miles de millones el problema es de los bancos. Lo curioso es que esas operaciones de crédito supondrán la prejubilación de algún directivo intermedio, eso sí, con el riñón bien cubierto. Sin embargo, los miembros del Consejo de Administración no se consideran responsables. ¿Es eso justo?

Es necesaria la ética de la responsabilidad

En la gestión empresarial no basta con la ética prohibitiva. No es suficiente no conculcar las leyes. Es necesario responder de las consecuencias de las acciones. En este caso, en la gestión, de las consecuencias económicas.

Algunos de nuestros gestores dirán que no es culpa suya; que es la suerte. ¿Por qué deben responder de los malos resultados si la economía va mal? La respuesta: de la mala suerte también se responde. Sobre todo, si esa mala suerte recae en los administrados, mientras el gestor sigue gozando de pingües beneficios.

Es la hora de la ética de la responsabilidad.

José Ramón Pin Arboledas. Profesor del IESE, director del Executive MBA, Madrid.