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Otras opiniones

De Natalia y Rafi Camino: ¿injurias o malos tratos psicológicos?

Octubre 12, 2010

¿Cuántas veces hay que pegar a una mujer o insultarla para que la línea de las disputas familiares se convierta en violencia de género?

Me veo obligada a escribir estas líneas para aclarar la cantidad de sandeces que varios indocumentados están manifestando en varios programas de televisión sobre la denuncia interpuesta por Natalia Álvarez a Rafi Camino.

Esa periodista tan parecida al payaso Tonetti, que se dedica a blasfemar comentando públicamente sus felaciones sexuales en una ermita y, otras, mezclando veladamente a la Casa Real de Marruecos en sórdidos asuntos de prostitución a través de preguntas capciosas, debería tener más cuidado con lo que dice para así evitar que la próxima vez me suplique llorando que le retire las denuncias.

Dejarla en la autovía abandonada, romperle el móvil

La Jueza del Juzgado de Violencia Doméstica nº 1 de Móstoles ha incoado juicio de faltas por injurias contra Rafi Camino el pasado viernes día 9.

El pasado lunes, estaba prevista la celebración de dicho juicio, que quedó suspendido porque el abogado de Natalia presentó un recurso de apelación al entender que no se trataba de una falta de injurias sino de un delito de malos tratos psicológicos. El delito tipificado en el artículo 173.2 del Código Penal habla de malos tratos habituales (cuando se trata de más de tres episodios), que han tenido por objeto humillaciones y tratos degradantes.

Cuando un hombre insulta a su todavía esposa con epítetos tan humillantes como llamarle zorra o la acusa de infidelidad con toda clase de insultos; la humilla con actos tan “valientes” como tirarle el bolso por la ventanilla del coche para así obligarla a salir y dejarla en la cuneta de una autovía; le machaca el móvil a golpes hasta rompérselo etc… Y por no contar mil cosas más que me remueven el alma en presencia de un menor. ¿Acaso no son estos actos de malos tratos que sobrepasan una simple falta de injurias?

En la denuncia no sólo se relatan los insultos proferidos por el denunciado sino episodios habituales que son constitutivos de vejaciones graves, humillantes, algunos de los cuales encierran una gran violencia y que por lo tanto sobrepasan el concepto de injuria a juicio de esta parte.

Y el menor, ¿qué?

Constituyen esta figura delictiva del artículo 173.2 CP episodios que aun cuando aisladamente considerados serian constitutivos de falta, vienen a crear, por su repetición, una atmósfera irrespirable o un clima de sistemático maltrato, no solo por lo que implica de vulneración de los deberes especiales de respeto entre las personas unidas por tales vínculos y por la nefasta incidencia en el desarrollo de los menores que están formándose y creciendo en ese ambiente familia

Me da exactamente igual cómo se catalogue lo anterior desde el punto de vista estrictamente jurídico porque evidentemente vivimos en un sistema donde la aplicación de la norma falla en innumerables ocasiones. El primer filtro para la aplicación del tipo penal lo realiza el código moral y el sentido común que compondrían el derecho natural del que emana el derecho  positivo. Dicho lo anterior, el maltrato es evidente con independencia de que el Juzgador lo estime delito o no. Desde el punto de vista moral y coloquial, lo es sin ningún género de dudas.

En otro orden de ideas, es preciso aclarar que Natalia jamás ha pedido un euro para ella, por lo que resulta vergonzoso que los cobardes de siempre, los maltratadores (dicho sea en términos dialécticos), se escuden en el manido y fácil de recurso de que dicha denuncia encierra ánimos espúreos o económicos.

Resulta denigrante que a estas alturas del siglo las mujeres todavía tengamos que soportar calificativos vergonzosos por parte de nuestros maridos y caso de ser famosos, por partida doble de contertulios vende-basura.

Resulta vergonzoso que en algunas televisiones se esté generando un juicio paralelo donde Rafi es el bueno y Natalia la mala. Aquí todos son muy buenos pero hay cosas que se están haciendo muy mal y sólo por eso tenemos obligación de denunciarlas en aras al respeto y dignidad de los miembros que componen la familia.

Teresa Bueyes

*Teresa Bueyes expresa su opinión en su condición de abogada defensora de Natalia Álvarez con respecto a los hechos de la denuncia