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Mi reducto

De la intimidad de Zapatero a la de los españoles, pasando por Rubalcaba

Septiembre 29, 2009

¡Ay! Si José Luis Rodríguez Zapatero se gastara lo mismo que en subvenciones, donaciones, condonaciones de deudas y otros menesteres en contratar a expertos en economía que sacaran a España de la recesión, otra Leire nos cantaría. Ya lo anticipó Graciano Palomo en su “Barlovento”: Millones para los gays de Zimbaüe. Alianza de civilizaciones menos para España. Y todo, o casi todo, ya está dicho sobre la subida de impuestos.
 
Pero al menos hemos conseguido una cosa: ya no se ríe, por lo menos en los foros españoles. Y mucho menos desde la famosa foto de la familia Obama-Zapatero. Esa intimidad perdida y buscada. ¡Pero cómo se le ha escapado al inexpugnable Alfredo Pérez Rubalcaba ese detalle en principio tan nimio! Pues ya lo ven.
 

Dime como me llamo y te daré lo que quieres

Resulta curioso, cuando no indignante, que el presidente Rodríguez –así le llamaba Carlos Herrera hasta que le concedió una entrevista y su mujer Marilo un programa en TVE-, reclame vía fontaneros de La Moncloa, intimidad para sus hijas. No las muestre. Es como la película de poli bueno, poli malo. Él, sólo él, en sus recientes comparecencias después del affaire, se muestra comprensivo y respetuoso con los medios de comunicación. “Les entiendo”, dice. Ya, señor presidente. Por eso la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega controlará directamente la publicidad institucional. Es decir, todo o casi todo para Jaume Roures. Como hasta ahora.
 
Hablando de intimidad y retomando el nombre de Rubalcaba nos gustaría saber, mejor dicho, tener la tranquilidad que supuestamente un Estado democrático garantiza, que nuestra intimidad, la de verdad, la de ciudadanos que pagamos los impuestos, está garantizada. Porque la mano del ministro del Interior es muy larga, demasiado. Bajo esa apariencia frágil, casi bulímica, de hombre desgastado –no precisamente por la política-, se esconde ese doberman impagable.
 

Poli bueno, poli malo

Para él, la frase histórica de “el que se mueva no se sale en la foto” se queda pequeña. Una pista (como si se tratara del ministerio del Interior): ¿Cómo ha conseguido localizar a inmigrantes sin papeles? Trabajo sucio, señor Pérez Rubalcaba. Muy sucio. Tanto como las señales de algunas compañías de telefonía. Garantice nuestra intimidad y no dedique el presupuesto de su ministerio a otros menesteres que no sean la seguridad ciudadana y la lucha contra ETA de la que, por cierto, debemos sentirnos orgullosos y de la que nadie duda de su lealtad, hasta el momento. 
 
Poli bueno, Zapatero. Poli malo, usted.