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A renglón seguido

De La CECA, ALá Meca

Noviembre 10, 2014

Hemos campado por nuestros respetos a lo largo de muchos años funcionando a nuestras anchas, actuando de forma caprichosa, perjudicando nuestro entorno y el ajeno, y vulnerando, en ocasiones, “las normas que”, como dicen aquéllos a los que se les llena la boca de equilibrio y sustancia democrática, “nos hemos dado”.

Esta manifestación entrecomillada y tan dengue, que en este caso no es pariente del ébola, podría haberla efectuado cualquier vociferador de promesas en plaza; de esos que leen el guión que les escribe un tercero para su propio lucimiento y deslumbramiento de los asistentes al ágora.

Ponernos las pilas

Pero como yo no dispongo de mi negro, y soy mi propio pregonero, tengo que entrar, para no parecerme a ellos, en materia; esa que no se crea, pero que sí destruye –aboliendo la máxima científica tradicional-, transformando nuestro planeta Tierra en satélite de nuestros errores, cometidos de forma directa o inducida. Me estoy refiriendo al malditamente famoso Cambio Climático.

El responsable de la ONU para asuntos de medio ambiente –debe de llamarse así porque alguna vez fue entero-, Rajendra Pachauri, cuyo apellido parece sacado del “BotxoApellidos Vascos –es indio-, ha pretendido ponernos las pilas, ¡con todo lo que contamina su mercurio! Debería de retirarse esta expresión de la fraseología popular, no vayamos a envenenarnos al usarla, sin perjuicio de tener que mudarnos al planeta del mismo nombre, hasta ahora inhabitable, dado el grado de contaminación que estamos alcanzando aquí.

Los deberes por hacer, son de primer de curso, pero venimos suspendiendo cum laude, por no hacer bien los deberes de la naturaleza; por  eso  nos  están leyendo la “rubia” cartilla  en  materia  de obligaciones ecológicas. Entre otras asignaturas pendientes, arrumbar el carbón y aparcar el petróleo, sustituyendo los motores tradicionales de los coches, pasando a ser eléctricos (sí, o sí) –tiene chispa la medida-, a más tardar, –ya veremos- en 2100.

Convencer a nuestros vecinos pieles rojas y amarillos

La papeleta más peliaguda de la urna medioambiental va a ser convencer a nuestros vecinos pieles rojas y amarillos (USA y China), dos de los principales emisores de los gases de “efecto invernadero” –CFC y CO 2-, para que alcancen la generación, en prevención sanitaria de las nuestras, de energía eléctrica por otros caminos más poéticos; como el empleo del aire y el sol.

Claro que, en este entierro, habrá que dar vela a Los Emiratos Árabes Unidos, porque les vamos a dejar a dos velas; eso, sin tener en cuenta el cirio pascual fundamentalista que se puede montar, dándonos betún, al hacerles fundamentalmente la pascua, prescindiendo de su oro negro.

La cuenca minera asturiana, por Víctor cantada, tendrá los días contados, y brotarán las amapolas en derredor de Las Polas. Mientras, la UE revisará los contenidos de los acuerdos de la incipiente Europa post-segunda guerra mundial, momento en el que se forjaba la nonata CEE, hija de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero, dado que no previó los perjuicios venideros del uso de las Hullas, Antracitas y Lignitos varios, que acabarían turbando la salud del medio.

Atrás quedará en el siglo XXII el uso de combustibles fósiles, que nos habrá acompañado durante años de la CECA, Alá Meca.

Paco de Domingo