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A renglón seguido

De animales y racionales

Diciembre 25, 2011

Según obra en las Sagradas Escrituras, el patriarca hebreo Noé junto con su familia fueron salvados por designio divino de la crecida del agua provocada por el Diluvio Universal, gracias a su sentido de la religiosidad y de la justicia, por medio del Arca de su mismo nombre. En pago se le encomendó la impagable labor de hacerse acompañar de una pareja –además de su “parienta”- de animales de la misma especie, a los que alojaría con un simple “pasen, al fondo hay sitio” en el interior de la nave cubierta, a cubierto de las cortoplacistas inclemencias meteorológicas, según recogen los bíblicos relatos.

No nos consta el tipo de lenguaje de comunicación empleado para convencer a la masa social de okupas invitados al interior; quizá fueran expresiones gesticulares a base de signos, zanahorias atadas a un palo, o, por el contrario, el simple e innato instinto animal de supervivencia ante el aparato eléctrico que acompañaría al acuoso meteoro. Es más que probable que no hostigaría con vara a los “vecinos” a base de vejatorios tratos.

Viene esto a cuento porque   se ha celebrado recientemente el Día Mundial Contra El Maltrato Animal, que debiera de servir para concienciarnos acerca de la conducta que mantenemos respecto del colectivo faunístico irracional, sobre el que queremos, o al menos lo intentamos, tener el control; ya sea para el ocio, con la enorme panoplia de “tiernas“ manifestaciones taurinas tales como: festejos estivales de correbous , toros “antorchados” con la divisa del entusiasmo popular, toros lanceados, toros para la lidia con sus diversas “suertes“ -abierta la polémica-… , ya para el negocio: ”poda“ de cuernos de rinoceronte, aleta de tiburón “recortada” para sopa oriental, ebúrneos trofeos de paquidermo con trompa, sacrificio de aves en extraños ritos de purificación y salvación de almas, tráfico ilegal de animales exóticos … “o no” (mueve al año seis mil millones de dólares), experimentación en laboratorios –sigue la polémica-, cálidos felpudos de interior atigrados, rapaces (que no niños) de ornamento contemplativo y un sin fin de ejemplos más.

 Un tercer grupo lo formarían los perros abandonados a su suerte por hartazgo de sus dueños, y los animales no domésticos en cautividad, exceptuando los protegidos por riesgo alto de desaparición.

Si San Isidro, además de labrador gran amante y protector de los animales, contemplara esta realidad…. A él a quien, según se recoge en alguno de sus milagros, aráronle los bueyes la tierra solos en una ocasión; y el resto sin ser azuzados, cabe suponer, para sorpresa de sus paisanos.

Contaba un familiar político, no de urna sino de parentesco, que a punto de abatir una corza, ésta lagrimeaba mientras miraba atenta a los ojos del arma que le apuntaba. El resultado fue que no “tuvo agallas” -el que a la sazón era pescador- a la hora de rematar la faena, curándole las heridas previas posteriormente, antes de ser devuelta a su medio natural. Sería bueno “meternos en su pellejo”, pluma o caparazón, para hacernos una idea de cuál puede ser su sentir.

Capítulo aparte merece los protocolos establecidos para no ser cumplidos, ocasionalmente, en materia de sacrificio animal para alimentación humana. Más cuidadosos y ceremoniosos habrán sido nuestros homófagos conocidos como caníbales antillanos- no confundir con los antropófagos del África Ecuatorial o Nueva Guinea- a la hora de “servirse” de sus erectus más sabrosos, con excepción de aquél expedicionario que en vez de “guisarse” a la usanza tradicional en la olla, pereció por los golpes propinados con el preceptivo cucharón, por comerse las patatas que le acompañaban como guarnición en plena ebullición del condumio.

Se sigue “dando matarile” de forma indiscriminada y abominable –que se ande con cuidado el Hombre de las Nieves (Yeti para los amigos), que con su osiforme apariencia podría ser el próximo blanco de algún desalmado sin corazón en campaña por el Himalaya- a numerosos animales de forma clandestina en condiciones deplorables para su salud que pasará a ser la nuestra.

En Enero de 2013 se completará la entrada en marcha de la Ley europea para la Protección Animal; desconocemos si directiva alguna de la U.E. señalará el servicio de inspección para el control en la aplicación de la misma, dado que el código moral no escrito en esta materia, como en otras, resulta demasiado discrecional. Lejos queda aquella estampa publicitaria canina cuya leyenda se sustentaba en: él no lo haría.

Podría ser que acabáramos poniendo a cuidar a la zorra el corral –el mundo del revés- dada nuestra actitud de poca fiabilidad en nuestro irracional comportamiento con el entorno del mundo vivo animal.

Paco de Domingo