Menú Portada
Mensaje en una botella

Culo veo, culo quiero

Julio 21, 2011

Oigo la cancioncita del anuncio de cerveza y pienso en ciudadanos de un lugar llamado mundo que me hacen dudar del origen de la especie humana. Para ser más exactos, me hacen sospechar algo que en alguna ocasión he confesado en esta columna: hay extraños entre nosotros. Por muchas vueltas que le doy, estoy seguro de que algunos que pasan por seres humanos son probablemente extraterrestres.

Siempre me ha fascinado el mundo alienígena. Pero eso es una cosa y otra muy distinta es encontrar a unos padres como David y Victoria Beckham. Él no sólo es un jugador de fútbol y ex madridista. Ella no sólo es una pija y ex cantante pija. Ellos son los responsables de que una recién nacida lleve por nombre Harper Seven. O sea, Harper Siete. David ha explicado el origen del nombre de su hija revelando que el libro preferido de Victoria es Matar a un ruiseñor, escrito por Harper Lee. En cuanto a Seven, asegura que el siete es su número de la suerte y que fue el número que utilizó cuando jugó en el Manchester United.

El final de una era

¿Se imagina usted nominando a su hija Matilde Cuatro, Almudena Cinco o Espido Seis? Matilde Asensi, Almudena Grandes o Espido Freire se lo agradecerían. O no. En el caso de Espido, me tomo la licencia de utilizar su primer apellido a pesar de que su nombre de pila sea Laura porque ella misma emplea como tal. ¿Prefiere usted  imaginar a su hijo con el nombre de Carlos Ocho, Arturo Nueve o Antonio Diez? Carlos Ruiz Zafón, Arturo Pérez-Reverte o Antonio Gala le mostrarían agradecimiento. O no.

La noticia del nombrecito de la hija pequeña de los Beckham coincide con el final de una era espacial: la de los transbordadores de la NASA. El final se ha materializado con el aterrizaje de la nave Atlantis en el Centro Espacial Cabo Kennedy, en el estado norteamericano de Florida. Ha ocurrido exactamente 42 años después de que los astronautas Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins dejaran atrás la Luna después de haberla pisado por primera vez en la historia. La nave en la que viajaron, la mítica Apolo 11, forma también parte de nuestra historia.

No nos dejes caer en la tentación

¿Estamos ante el final de una era y el comienzo de otra? No me refiero a la NASA. Me refiero a los nombres de pila. ¿Comenzarán a proliferar como setas los nombrecitos tipo Harper Seven? ¿Se confirmará mi temible teoría de la imitación, también llamada teoría del culo veo-culo quiero, según la cual los registros civiles se convertirán en sedes del Campeonato Mundial De A Ver Quién Es Más Tonto Poniendo Nombre A Su Hijo?

Ciudadanos de un lugar llamado mundo: pensad, por favor, pensad antes de hacerlo. Evitaréis un sufrimiento innecesario (el de la criaturita que va a llevar el nombre a cuestas obligatoriamente hasta la mayoría de edad porque no puede cambiárselo antes) y evitaréis un colapso de nombres inverosímiles en el registro civil. Puede que incluso evitéis la reacción airada de algún funcionario que sea incapaz de asimilar el nombre con el que pretendéis que sea conocido vuestro retoño.

De paso, también evitaréis que el ritual de presentación de vuestros hijos a los hijos de otros se parezca a la tabla de resultados de la Liga de Fútbol. Por ejemplo: “Os presento: Lucía Tres, Javier Dos”. O, sin ir más lejos: “Carlota Uno, Benedicto Dieciséis”. No es por dar ideas, pero este último es tentador porque va a ser trending topic en el mes de agosto. Señor, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com