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Otras opiniones

Cuestión de opiniones, entre sueños…

Marzo 21, 2014

LA TRAVIATA

Las cortinas del escenario se separaron. Antes de tiempo. Mario estaba terminando de mover el jarrón con pedestal de forja, cuando escuchó al público, alto y claro, a sus espaldas. Sin opción a esconderse, se mantuvo erguido, mientras se giraba lentamente. Vestido con el mono de operario y los cascos de escucha del equipo técnico, entre el decorado decimonónico de La Traviata, se sintió desentonar.


CUESTIÓN DE OPINIONES

Jaleaba al caballo hasta hacerlo galopar al máximo de sus fuerzas. El animal, digno de observar, marcaba sus músculos propios de un pura sangre, sin serlo. Azabache, reflejaba con destellos brillantes la luz del sol. Al llegar al rio, el jinete se preparó para un salto preciso de orilla a orilla. Irguió las rodillas y separó levemente los isquiones de la silla de montar.

El caballo decidió que el río era muy ancho para cruzarlo. Atemorizado, frenó en seco.

A veces, cuando se trabaja en equipo, conviene tener en cuenta la opinión de todos y no dar nada por sentado.


LEVEDAD

En la esquina apenas se distinguían las facciones de su cara. La farola más cercana distaba bastantes metros de donde se encontraba. El barrio era tremendamente inhóspito, y se oían gritos esporádicos desde alguna ventana. Con un pie apoyado contra la pared, y la mano contraría en el bolsillo del pantalón, escrudiñaba cautelosamente el entorno en busca de cualquier movimiento sospechoso. De repente se escuchó un disparo. Sintió el impacto en el pecho y comenzó a sangrar. Apenas pudo ver el fogonazo del arma. Murió sin saber. Sin comprender. Tampoco le echarían de menos. Eran gajes del oficio.


FETICHE

       Te lo he dicho varias veces. Ten cuidado con el perro.

       Pero papá, no creí que fuera a comérselo.

       Hijo, no es lo que tú creas. Es lo que el animal quiera. Es impredecible. De ahí mi advertencia.

       Pero, era tan improbable….

       Bueno, ¿y qué es lo que se ha tragado?

       Tu móvil, papá. El que has traído nuevo esta mañana. 

El padre mira a su hijo. Y luego al perro del vecino. En una fracción de segundo pasan por su cabeza muchas imágenes, entre ellas la de su flamante nuevo dispositivo telefónico que no volverá a ver. Después se gira en silencio y se encamina por una cerveza.


ENTRE SUEÑOS

Amaneció turbio. Aun sentía el candor de la pasión en él. Hacía tiempo que no tenía un buen sueño, uno de esos que te hacen dudar qué fue real y qué no. Cuando la vio, le pareció sensual y sugerente. Se movía entre bambalinas como una vedete de época. Sin saber cómo, habían terminado juntos, compartiendo relatos de tiempos pasados. Al cierre del lugar, aun siguieron hablando otro rato. Tenía la impresión de que sabía quién era, un recuerdo volátil de haberla conocido antes. Pero estas reminiscencias eran difusas. Se incorporo de la cama y puso ambos pies en el suelo. Entonces sintió que alguien tiraba de la sabana a su espalda. No le hizo falta girarse para darse cuenta que no había sido sólo un sueño. Se balanceó hacia atrás y volvió sobre sus pasos. Algunos sueños valía la pena prolongar.

© Javier González Cantarell