Menú Portada
¡Qué fuerte!

Cuestión de educación

Febrero 27, 2014

La ignorancia es muy atrevida y cuando un ignorante se atreve, no hace otra cosa que dejar en evidencia su estupidez y retratarse ante el resto como tal. Es lo que hecho un empresario catalán en el Congreso Mundial de Móviles celebrado en Barcelona al negarle el saludo al príncipe Felipe. No diré su nombre ni el de su empresa para no darle publicidad a este engendro humano que parece haber salido de la época de cromañón, como mínimo. Vayamos por partes. Lo primero que debería haber hecho, si no quería saludar al Príncipe, porque va contra sus principios, es no ponerse en la fila para saludar. Es de lógica aplastante. Esa es la primera regla del tonto: no exponerte a que vean tus tonterías. Una vez puesto, y ya que se negó a saludarle, tendría que haber dado un argumento de peso. Segunda regla del tonto: mantén la boca cerrada si no quieres que vean lo tonto que eres. Y por último, ya que el Príncipe se dio la vuelta e insistió en saludarle, sólo por educación, tendría que haberle devuelto el saludo. Tercera regla del tonto: no hagas nada que confirme por segunda vez que eres imbécil. Pues éste las incumplió todas y a rajatabla. “No te saludo porque no me dejas votar“. Este es el gran argumento que dio el tío. Vamos a ver, señor cromañón, ¡que la culpa de que tú votes o no en un referéndum no la tiene el príncipe Felipe! Antes de hablar, meter la pata y hacer un ridículo espantoso ante toda España, -si, porque muy a tu pesar eres español, y a nosotros nos encanta que lo seas y que te joda-, antes, infórmate bien al menos.

Ganar gloria o cavar su tumba
 
Eso si, como empresario, su estrategia le ha funcionado a la perfección ya que ha conseguido que todo el mundo hable de él, aunque sea mal. No se si su empresa es grande o pequeña, ni a lo que se dedica, pero una cosa está clara y es que, después de esto puede que, o se haya ganado la gloria o se haya cavado su propia tumba. Ya sabemos cómo nos las gastamos los españoles con respecto a las empresas catalanas cuando nos tocan lo nuestro. Así que, o su empresa se dispara o se hunde en la miseria después de esto. Aunque seguramente no pase ni una cosa ni la otra y todo esto quede en lo anecdótico primero y en el olvido después.
 

Se puede ser tonto, estúpido o imbécil, llámelo como quiera, pero educado ante todo. La educación es fundamental en las relaciones personales, independientemente de las ideologías, las religiones, la política, las tendencias o los colores. La educación es, ante todo, la tarjeta de presentación de una persona. Con educación se llega a todas partes. Sin educación no vamos a ningún sitio. Si es verdad lo que dicen, eso de que la vida es como un boomerang que te devuelve todo lo que das, así le irá a este catalán maleducado. Recibirá, tarde o temprano, él y su empresa, la misma falta de respeto que él ha mostrado.

Rosana Güiza Alcaide