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¡Qué fuerte!

Cuando la crisis llama a tu puerta

Mayo 5, 2011

Hasta esta semana no había sido consciente de lo mal que está España y de lo mal que lo están pasando los españoles. Esto es como los accidentes de tráfico, que parece que no nunca te va a tocar, hasta que te toca. Pues lo mismo ocurre con esto de la crisis. Escuchamos en los medios de comunicación que hay tantas y cuantas familias pasándolo mal, que no llegan a fin de mes, que llevan en paro tanto tiempo o que han tenido que suspender sus vacaciones porque el dinero no les llega, pero parece que es ajeno a nosotros, es algo lejano que está ahí pero que no nos afecta… hasta que lo hace.

Esta semana, así, de repente, he recibido la llamada de tres amigas y las tres con el mismo problema. Una ha tenido que vender su coche para poder pagar la hipoteca del mes pasado. Tenía el dinero que llevaba en el bolsillo y nada más. El negocio no funciona, no son buenos tiempos y hay que tomar decisiones. La próxima, si sigue así y no levanta cabeza, será malvender la casa y volver a vivir con sus padres.

La impotencia

Mi otra amiga está en una situación parecida. Se han acabado las reservas del Banco y ya no hay de donde tirar para cubrir gastos. El negocio tampoco va bien y el marido está en paro, con una edad difícil para encontrar otro trabajo a pesar de su gran validez y capacidad y los nervios, el cansancio por intentarlo todo y la depresión están empezando a hacer mella.

La tercera está en mejor situación ya que el paro no afecta a ninguno de los dos pero, si vendes menos, cobras menos, así que hay que ajustarse el cinturón porque las reservas se empiezan a acabar y hay que prescindir de ciertas cosas.

A las tres las quiero, con locura, y se me cae el alma a los pies al verlas llorar desesperadas ante esta situación alarmante e inesperada. Cuando esto que vemos en la tele le pasa a alguien cercano, no sabes cómo reaccionar ni qué decir porque, a ver qué se le dice a una amiga en una situación así.

Que miedo

El motivo principal de la llamada no es pedir sino la necesidad del desahogo. Es como cuando empiezas una relación con alguien, que tienes que contenerte en no demostrarle al otro todas tus emociones pero te desbordas contándoselo a una amiga para liberarlas. Pues igual, ante una crisis económica familiar, puedes hablarlo con el otro, pero ambos están en el mismo barco y ven las cosas de la misma manera. Por eso el recurso de la amiga permite cierta holgura en la contención de las sensaciones y de los sentimientos.

La respuesta inmediata es “sabes que aquí me tienes” pero sabes que yo no puedo hacer nada. ¿Cómo te ayudo?, ¿qué hago? Me gustaría ser rica para darte dinero y ayudarte. Me gustaría tener poder para darte trabajo y ayudarte. Pero no puedo. Ahora me pongo en el lugar de toda esa gente que lo está pasando mal, de sus amigos y de sus familias que sufren al verlos sufrir. Al no poder hacer nada por ellos, no puedo evitar acordarme de Zapatero y toda su troupe. Por cierto, dicen que lo peor de 2011 será lo mejor de 2012. Qué miedo.


Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com