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Otras opiniones

Cuando Facebook se convierte en refugio de asesinos

Noviembre 4, 2009

La tecnología avanza a pasos agigantados. Nadie podía imaginar hace veinte años que íbamos a conseguir comunicarnos, a tiempo real, mediante el ordenador. El investigador Mark Zuckerber logró que, lo que en un principio parecía un mero proyecto, acabara convirtiéndose en reducto en el que personas de toda índole conversan, comparten fotografías y opinan sobre situaciones propias y ajenas. El Facebook, al igual que otras redes sociales de menor relevancia, forma parte de la vida de quienes utilizan Internet como herramienta de trabajo. Más de uno ha conseguido levantar exclusivas adentrándose en este tipo de páginas. En muchas empresas se permite el acceso a este tipo de foros para que los empleados se sientan mucho más alegres.
 
Sin embargo, hay que ir con pies de plomo. Yo me considero ultra seguidor de esta red social y no tengo problema alguno en comunicarme con todos aquellos que fisgonean con el interés de conocer. Eso sí, nunca se deben facilitar más datos de los que pueden ser de alcance público, ni tampoco debe fiarse al máximo de aquellas personas que solicitan tu amistad. Hace unos días fue brutalmente asesinada una adolescente británica que, cegada por la ignorancia, decidió aceptar una cita a ciegas con un desconocido. El supuesto asesino, un auténtico psicópata, le engañó haciéndose pasar por un chico de su misma edad. Peter Chapman, que ya había sido detenido por infracciones en la carretera, acompañó a los policías que investigaban la fugaz desaparición de la menor hasta el lugar en el que la había matado. Allí, tirada en la cuneta de una carretera secundaria y solitaria, yacía inerte el débil cuerpo de la niña. No será la última víctima del Facebook. Nunca me atrevería a buscar culpables, pero sí es importante, incluso necesario, reducir las libertades de los internautas. Me temo que estamos absolutamente desamparados ante las malas artes de gentes con trastornos mentales.  
 
Saúl Ortiz es periodista y novelista