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Mensaje en una botella

Cuando el cuñado es el rey

Enero 13, 2016
cristina iñaki

La definición de los cuñados que hace mi querido Josemi Rodríguez-Sieiro es rotunda: “Los cuñados están en un pasar”. Así explica Josemi el tránsito del cuñado, que hoy forma parte de tu familia pero mañana puede formar parte del pasado porque hay otro que ocupa su lugar. Los cuñados cambian al ritmo de los cambios de pareja y efectivamente “están en un pasar”.

La figura del cuñado es, junto a la de la suegra, la que sale peor parada en la letanía de chismes acerca de parientes. De hecho se considera que el cuñadismo es una forma de vida que bebe del oportunismo, la molestia, la capacidad de meterse donde no lo llaman y la convicción de la posesión de la gracia.

Hay cuñados silentes y que saben estar, fundamentalmente porque no suelen estar. ¿Para qué? Doy fe de su existencia porque tengo la fortuna de que el cónyuge de mi hermana es uno de ellos. Pero éstos no parecen cuñados, así que los descartamos porque no se les puede hincar el diente. Nos quedamos con los cuñados que personifican e incluso sirven como amplificadores de ese cuñadismo oportunista, molesto, con la capacidad de meterse donde no se es llamado y con la convicción de la posesión de la gracia.

Triángulo de las Bermudas

Los cuñados tienen razón de ser en determinados hábitats, en los que se mueven como pez en el agua y en los que cobran un protagonismo de auténtico espeluzno. Me refiero a ese Triángulo de las Bermudas que está compuesto por bodas, bautizos y comuniones. Es durante estos eventos cuando los cuñados salen de sus madrigueras, luciendo sus mejores galas, dispuestos a liarla parda. Y la lían parda. Siempre.

Hay un cuarto hábitat idóneo para los cuñados, que merece consideración aparte por la universalidad de su existencia: las comilonas de Navidad. Es durante estos eventos cuando los cuñados exhiben un inagotable repertorio de técnicas para convertir el cielo en infierno o una isla paradisíaca en un islote calcinado por lava volcánica. En ese tipo de situaciones extremas es cuando sólo cabe relajar el ambiente con un sonoro ¡Cuñaaao! al estilo de El Risitas.

¿Pertenecerá Iñaki Urdangarín a la especie de los cuñados que no parecen cuñados o es de los otros? El rey Felipe conoce la respuesta. El juicio al que se enfrenta su hermana Cristina ha comenzado esta semana con una petición del letrado Manuel González Peeters para que comparecieran el suegro y el cuñado de Iñaki Urdangarín, que es como pedir la comparecencia del rey Juan Carlos y  del rey Felipe. La petición del abogado que representa a Miguel Torres, ex socio de Iñaki Urdangarín, ha sido rechazada por el tribunal que juzga el caso Nóos.

Ajedrez para torpes

Está suficientemente probado que los cuñados están en un pasar. Pero, ¿cómo pasar de tu cuñado cuando el cuñado es el rey? Se me ha venido a la mente la figura de la captura al paso, que explica como nadie Federico Marín en su magnífico libro Ajedrez para torpes. Un peón captura a un peón enemigo haciendo un movimiento que le está permitido excepcionalmente en un solo caso. “Este extraño movimiento no es muy frecuente”, como aclara Federico Marín antes de concluir: “Y aunque parezca mentira, a partir de aquí el reglamento se simplifica”. En el caso Nóos concurren personajes a los que es poco frecuente ver sentados en un banquillo. Pero están sentados. Aunque parezca mentira, como en la captura al paso.

El cuñado de Iñaki Urdangarín parece pasar de él, pero no está claro si ocurre lo mismo a la inversa. Pasar de tu cuñado cuando el cuñado da pasos en falso es pasable. Pero pasar de tu cuñado cuando el cuñado es el rey no parece un paso seguro. Más bien parece lo que un suegro, antes que un cuñado, llamó “conducta poco ejemplar”.

Juan Diego Guerrero dirige Noticias Fin De Semana en Onda Cero

@juandiguerrero