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Otras opiniones

CRTVE: De la mediocridad a la gerontocracia, pasando por caja

Noviembre 12, 2009

¡Vamos p´atrás como los cangrejos! RTVE, la caja tonta por antonomasia, otrora corrupta e incompetente y ahora vaya usted a saber, vuelve a ser noticia, no porque consiga un gran éxito informativo o haya hecho algo excepcional en el complejo panorama audiovisual español, sino por una nueva tropelía política.

El ninguneo al que el Gobierno venía sometiendo a su mirlo blanco de hace cinco años, Luis Fernández, ha tenido como consecuencia la huida del ex empleado de COPE y de PRISA, que no aguantaba más. Se había dado cuenta, por fin, que era una mera coartada para Fernández de la Vega y demás compañeros zapateristas.

La elección no puede ser más escandalosa. Alberto Oliart, 81 años, un jubilata extremeño, que tendrá difícil llegar al final de su mandato, seis años, simplemente aplicando el argumento biológico. No se trata siquiera de reconocer que Oliart no tiene ni repajolera idea de qué es una industria audiovisual y mucho más inmersa en un cambio histórico con el apagón analógico.

Lo que sorprende es que el PP haya aceptado la propuesta socialista. No creo que haya sido Cospedal, como afirman en esta formación, la culpable de este asunto. Da igual: es un auténtico dislate.

Si Fernández representaba la mediocridad institucionalizada, Oliart es la gerontocracia coronada con el dinero nuestro como no puede ser de otra forma.

¿Vale CRTVE lo que cuesta?

Nunca entendía los argumentos talibanes de los hoolingans que defienden la existencia de una radio y televisión pública, generalmente por interés. ¿Se puede sostener hoy con un mínimo de decencia intelectual la carísima “inversión” en medios públicos? Decididamente no. Y no escribo sólo de la estatal; la tesis es válida también para Telemadrid (incluso más), TV3, Canalsur y esa pléyade indecente de entes televisivos autonómicos que no hacen otra cosa que dilapidar a manos llenas el dinero que nos esquilman vía impuestos.

Sinceramente, CRTVE no vale los mil millones de euros que a partir de ahora nos va a costar a todos dar de comer a esos ávidos comilones. Dicen que es un “servicio público” y ahí se atrincheran. Pero, oiga, ¿es qué somos tontos? ¿Servicio público son las motos? ¿Los programas gilipollescos sobre la entrepierna de los famosillos? ¿Los telediarios manipulados? ¿Las opiniones políticas vertidas en formatos “ad hoc” de productoras “ad hoc” seleccionadas entre los amigos del Gobierno?


¡Un poco de por favor!



TVE, Radio Nacional incluida (cada día con menos oyentes), es un lujo que la sociedad española ya no puede permitirse. Al menos, el detritus amarillo de Vasile lo hace con su guita y las idioteces de Antena 3 las sufraga el pecunio del orondo Lara.

Fíjense ustedes la contradicción. Miles de profesionales de RTVE han sido prejubilados a los 50 años, ganando una pasta a cargo de los contribuyentes y va la De la Vega y se fija en un tío de 81 años para presidir esa enorme farsa.

¡Rajoy, no te enteras de nada!


Lo de EFE

Tras la saga/fuga del riojano Fernández, mediocre en su mediocridad pero sin alardes estrafalarios y sin haber hecho uso de la prepotencia al uso, queda lo de EFE donde el gran Grijelmo ha puesto sus posaderas y a tenor de las informaciones que salen de Espronceda, 32 de esa bien pagá y cómoda poltrona no le levantan ni los Geos.
Cobra una pasta gansa (400.000 euros como mínimo, según los sindicatos), disfruta de todos los oropeles posibles y míre usted por dónde nos ha salido autoritario y “satrapilla” el jovenzuelo del Arlanza.

Ya lo dijo el clásico: para conocer al monaguillo sólo hay que darle un carguillo.

 

Graciano Palomo es editor de ibercampus.es, periodista y analista político