Menú Portada
Los puntos cardinales

Cristina disfrutará del asado pensando en el chico de la Harley

Octubre 19, 2011

Los argentinos tienen el próximo domingo un estímulo con el que abrir el apetito para hacer frente al tradicional asado. Han sido llamados a las urnas, y eso en los países que han padecido dictaduras moviliza bastante. Aunque no se percibe ningún entusiasmo porque, salvo cataclismo, Cristina Fernández de Kirchner seguirá cómodamente sentada en su despacho de la Casa Rosada. Los sondeos le otorgan unas expectativas que anularían incluso la hipótesis de una segunda vuelta, convocatoria que sólo se produciría si la candidata oficial no lograse aventajar a su inmediato rival en diez puntos.

La trayectoria política de la que podemos definir como “la montonera de Louis Vuitton” es fruto del rebote y del poder consorte. En realidad, ella ha sido la continuadora de la idea de Gobierno de su marido, el fallecido Néstor Kirchner, un concepto de izquierda hemisférica que en sus comienzos suscitó interrogantes.

Un complicado collage


El justicialismo peronista aglutina todas las inquietudes que un psicólogo bonaerense quisiera desentrañar. Desde Juan Domingo Perón -al término de la Segunda Guerra Mundial-, hasta la fecha, esta corriente política ha oscilado entre el sindicalismo, el militarismo o los experimentos de un cierto liberalismo que tampoco se ruborizaba de mutar en totalitarismo de inspiración soviética. Complicado collage, en fin. Sea como fuere, las seis décadas de peronismo han dado para mucho y en la práctica han sido un laboratorio de cuyos experimentos surgieron notables fracasos.

Sin embargo, en el caso de la aspirante a la reelección, los datos son incuestionables porque desde la llegada al poder de Néstor Kirchner, la economía de Argentina no ha parado de crecer, llegando incluso al nueve por ciento en algún ejercicio. En el debe, no obstante, destaca la inflación y un incremento de la delincuencia común en las calles australes. 

Boudou, el continuador perfecto de la obra


El justicialismo saborea ya el virtual triunfo del domingo, aunque es consciente de la necesidad de buscar un sucesor, porque Cristina estará obligada a abandonar la Presidencia de la República en 2015, tal y como lo tipifica la Constitución del país. Esperemos que no se inspire en el modelo de sus amigos Ortega y Chávez después de coger el gusto al bastón de mando e intentar artimañas con el Legislativo para modificar la Carta magna a su antojo y poder perpetuarse en el cargo.


Ante lo inevitable del fin de mandato, hay quien ve en el ministro de Economía, Amado Boudou, al continuador perfecto de la obra. A punto de cumplir 48 años, este rockero que exhibe sus dotes musicales en los platós de televisión tiene todas las papeletas para disfrutar el delfinato. Suya es buena parte del éxito de las cuentas argentinas. Con su media melena, agarrado al manillar de su Harley Davidson, Amado ha sabido romper con algunos de los clichés proletarios del rancio peronismo. Si las urnas confirman lo que está en boca de todos, Cristina Fernández volverá a ganar, y Boudou será el segundo en el escalafón al frente de la vicepresidencia. El chico lo tiene todo. Es inteligente, atractivo, enrollado y, sobre todo, es un hombre.


Porque si hay algo que la presidenta detesta es cualquier amenaza de sombra o de competencia de su propio género.


Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.