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Mensaje en una botella

Crisis “ergonómica”

Abril 8, 2010

Ha vuelto a quedar demostrado que si usted no se marcha fuera de casa en vacaciones es, sencillamente, porque no es español. Un español como Dios manda siempre viaja, especialmente en Semana Santa… ¿cuándo si no vamos a exaltar al Altísimo?

Los conductores que han protagonizado los casi 15 millones de desplazamientos por carretera de esta reciente Semana Santa confirman mi teoría: vivimos una crisis ergonómica. Como si de un sillón, una almohada o cualquier artilugio de uso cotidiano se tratara. La crisis se adapta a nosotros igual que nosotros nos adaptamos a ella de manera ergonómica. Todo encaja a la perfección.

Lo que hay que tener

Un español de verdad siempre se queja, siempre pone a parir a los especuladores que nos han metido en esta maldita crisis y siempre condena a los extorsionadores que nos obligan a vivir para pagar… en lugar de pagar para vivir. Un español de verdad hace todo esto siempre… hasta que llegan las vacaciones, asoma un puente o se alarga un fin de semana.

Justo en ese momento, un español que tiene lo que hay que tener (o sea, unas cuantas perras en la hucha) rompe el cerdito de un martillazo, arrampla con la pasta y se larga con viento fresco. Desde ese momento, ancha es Castilla, que salga el sol por Antequera, ahí me las den todas o me pongo el mundo por montera. A partir de ese instante, la crisis económica muta en crisis ergonómica. Y todo es distinto.


Soy leyenda

Hoteles, restaurantes y chiringuitos se han desquitado y han hecho caja esta Semana Santa hasta extremos antes inimaginables… antes de saber que vivimos una crisis ergonómica. Los hosteleros de Sevilla han registrado ingresos considerables gracias a la visita de miles de forasteros ávidos de las emociones de estos días de fiesta.

La gran ventaja de la crisis ergonómica es que, al ser de quita y pon, se adapta perfectamente al continuo espacio-tiempo. La crisis ergonómica comienza y acaba coincidiendo con el momento en que llenamos el depósito y con el instante en que el chivato avisa de la falta de gasolina. La comodidad está garantizada. Y ya que hay que soportar esta crisis, ¿no es justo que resulte lo menos incómoda posible?

Hay españoles que no han salido de vacaciones, pero quién lo diría al darse una vuelta por el centro de Madrid o Barcelona este Viernes Santo. ¿Había alguien ahí o estaban rodando la segunda parte de Soy leyenda? No hubiera parecido descabellado encontrarse con Will Smith enfrentándose a uno de los peores enemigos de la especia humana: la soledad.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com