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No me moverán

¿Corralito Español?

Marzo 18, 2013

España no tendrá corralito. Así que, querido lector, no vaya corriendo al banco a sacar su dinero. A España no le pasará lo que a Chipre, una isla del mediterráneo oriental, dividida en dos estados: el pro-turco y el pro-griego, el mayor que ocupa dos tercios del territorio insular. Al segundo la Unión Europea se propone ayudarlo a pagar los compromisos de su Administración Pública.

Para aprobar esa ayuda los responsables del Eurogrupo han exigido que los ahorradores chipriotas también contribuyan. Lo harán mediante un impuesto sobre sus cuentas bancarias. Grandes o pequeños pagarán para complementar los 10.000 millones de Euros que recibirá su Estado de la UE: los de más de 100.000 euros de depósitos en banca el 12,5% y el 3% para el resto, según el ultimísimo acuerdo alcanzado con la Troika (UE, FMI y BCE). Con esta tasa se espera recaudar otros 5.000 millones para sus arcas públicas. El martes el parlamento de Chipre debatirá el acuerdo, lo aprobará o lo rechazará. Probablemente dará el sí. Pero, en  todo caso, hay incertidumbre.

 Evitar la fuga de capitales obliga al corralito

Claro está que, si no se hiciera nada, lo normal es que la gente saque el dinero de los bancos y se lo lleve a países más seguros ante esta incertidumbre. En los pasados meses ya lo hicieron de manera moderada, pero ahora sería una desbandada. Para evitar la fuga de capitales de sus instituciones financieras el Gobierno Chipriota ha decidido limitar temporalmente la disposición de las cuentas de sus ahorradores en los bancos; 1.000 euros diarios. A ese bloqueo se llama: Corralito. El nombre lo acuñó Argentina cuando el Presidente De la Rua restringió la posibilidad de sacar dinero de los bancos en 2001 por las mismas razones.

Afortunadamente parte de España está en el letargo de un fin de semana largo y algo más en Valencia. Cuando este martes/miércoles nos levantemos, el horizonte se habrá despejado. Será el momento de saber si ha habido contagio; si se ha producido un pánico financiero o no. No lo parece. La prima de riesgo de los países del sur de Europa subirá momentáneamente. Pero lo lógico es que luego baje a los niveles del viernes o, mejor, de mediados de la semana pasada. Las razones son varias.

España ha salido de la sospecha y está alejada de Chipre

Primero, la amenaza sobre España pasó. En los mercados internacionales el bono soberano Español a diez años tiene una buena rentabilidad y su coste ha bajado sustancialmente. El peligro del rescate se ha reducido considerablemente, a pesar de la momentánea subida de este lunes.

Segundo, Chipre tiene una dimensión tan pequeña que no es comparable a la economía española; un millón de habitantes, la tercera parte de la población de Madrid capital, la sexta de Madrid comunidad. Téngase en cuenta que la ayuda de la Unión Europea a los bancos españoles superó en tres veces la que se dará a Chipre. Es algo que no desestabilizará en ningún caso los equilibrios financieros de la Eurozona. La quiebra chipriota es un efecto colateral de la situación griega. La cercanía geográfica y la interrelación económica cuentan en este contagio. España está alejada geográfica y económicamente de la isla mediterránea.

Tercero, España ya lleva muy adelantado el saneamiento bancario. Aún queda por hacer, pero el sistema financiero es fuerte en una parte importante y el resto está en caminos de mejora.

Por estas razones España no debe temer el contagio chipriota.

¿Se rompió el tabú de los 100.000 euros? Tener dinerito en casa no es una locura

Pero eso no es todo. El que se quiera obligar a todos los ahorradores a pagar vulnera un principio que hasta ahora parecía inalterable: que las cuentas de menos de 100.000 euros estaban seguras al 100%, valga la redundancia. Así que, para estos casos, ya no vale distribuir los ahorros entre diferentes bancos en paquetes que no superen los 100.000 euros. Si valdría si un banco en particular quebrase; entonces el Fondo de Garantías de Depósitos Garantizará la devolución del dinero sin deterioro hasta esa cantidad. En realidad después de la experiencia española que quiebre un banco es difícil. Al final se lo queda el Estado. Y el Estado responde. Los depósitos de las Cajas de Ahorro intervenidas no han sufrido ningún menoscabo, sumen lo que sumen; otra cosa son las preferentes, que son instrumentos financieros especiales, no depósitos de ahorro.

En todo caso, tener cierto dinerito en la caja fuerte de casa no es una locura. Nunca lo ha sido. Los Gobiernos tienen la obligación de calmar a los ciudadanos y quitarles incertidumbres. Pero últimamente resultan menos fiables. La Unión Europea está resultando un lío que hay que aclarar de una vez. No se puede estar asustando a los inversores cada dos meses.

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive EMBA, Madrid