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Otras opiniones

Confrontación

Enero 29, 2015

De repente, tenía un frente humano ante sí. Se habían puesto de acuerdo y le estaban esperando con una posición negociadora en firme. Poco tardó en darse cuenta que sus opciones eran pocas.


NIÑEZ

La mujer buscaba con la mirada a alguien desde el marco de la puerta. El niño, con rizos, cogido de su mano, observaba curioso la estancia. Los ojos de ella inquisitivos. Los de él, absorbentes. Ella tenía el pelo largo zanahoria y un vestido de verano. Él llevaba un barco de vela entre los dedos. Pronto la mujer dio por terminada la búsqueda y se giró. El pequeño salió de su ensueño de un tirón. Entonces nuestras miradas se cruzaron y vi la pureza de la niñez. La levedad infantil me invadió y quedé disfrutando de tan inesperado regalo. Mientras la pareja se desdibujaba en mi retina, conservé por un rato la última imagen de ambos girando en la escalera para salir de mi campo de visión.

DAY OFF

Se apresuró a subir al bus para continuar el viaje. Con aspecto demacrado, propio de quien ha vivido con tristeza buena parte de su vida, se sentó en el lugar asignado. Junto a ella, una joven lozana daba cuenta de un helado. La guía esperaba paciente a una última persona que regresara del servicio. El conductor dormía como si no lo hubiera hecho en años. Nos miramos entre nosotros. Extranjeros entre extraños. Peculiar entorno. Fuera, el paisaje desértico y el océano al fondo. Y un sol justiciero asomando en lo alto. En esencia, las mismas costumbres en cualquier parte del planeta.

 
PUREZA

Con su mediana altura despertaba el interés del muchacho. Era por sus oscuros ojos pura sangre. Aunque vivía en la ciudad, no se había impregnado de la misma. Sus orígenes montañeros se mantenían intactos en la mujer de escaso talle y largo cabello. Según relataba la leyenda de la laguna, miraba repetidamente al muchacho de la urbe. Algo empezó a surgir entre ambos. De razas tan lejanas, un atisbo de esperanza les unía. Pronto seguirían caminos diferentes, pero no sin antes dejarse una huella mutua en sus corazones. 

 
CONFRONTACIÓN

Todas las miradas se fijaron en él. De repente, tenía un frente humano ante sí. Se habían puesto de acuerdo y le estaban esperando con una posición negociadora en firme. Poco tardó en darse cuenta que sus opciones eran pocas. Imponer la medida era soliviantar sus ánimos, antes incluso de empezar la relación laboral. Ceder era muestra de debilidad, y podría ser el principio de una serie de renuncios. Optó por la flexibilidad y el diálogo. Todos le miraban expectantes, para saber cuál sería el veredicto. Vio súplica en algunos ojos, desgaste en otros. Inquietud en los más jóvenes. Ciertamente, había que tomar una decisión. Resolvió según le dictó su corazón. Reconociendo su error por desconocimiento y tomando medidas para enmendarlo. No hubo más quejas. La relación empezó con buen pie.

 
AJUSTE

Sentía que la vida iba más rápido que él. Decidió adelantar una hora su reloj interno.

© Javier González Cantarell