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¡Qué fuerte!

Con perdón, Mierdaset

Octubre 23, 2014

Lo de Mediaset, más conocido, -con perdón y todos mis respetos a los grandes profesionales que trabajan en el grupo-, como “mierdaset” en el mundo de las redes sociales, clama al cielo. Tanto programa basura ya es insoportable pero, ahí está la gente, ahí está la audiencia, todo el mundo frente al televisor esperando que empiecen esos programas para luego ponerlos a parir en las redes sociales o decir que no vemos esa mierda. Así somos los españoles de falsos.

Nadie los ve pero luego los datos de audiencia revientan al resto de programación un poco más decente. Gran Hermano está acabado. Quince ediciones son demasiadas y hay que darle mucho al coco para hacer, de algo manido, algo interesante e innovador. Empezó con poca audiencia y la solución fue meter a la exnovia de un concursante que estaba liado con otra en la casa. La polémica estaba servida. Ellas peleaban como lobas y él encantado de verlas así. El machito volvió con la ex y el linchamiento al que ha sido y sigue siendo sometida la nueva abandonada es indignante. Por mucho menos ya se echó en una de las primeras ediciones al “Yoyas” o a otra concursante que tiró un vaso de agua en la cara a una rival. En esta edición se deja insultar, vejar y amenazar con pegar a una cría que vive en los mundos de Yupi, pero que tiene su dignidad como mujer. ¡Y no pasa nada! No se llama la atención ni se echa a este individuo ante su comportamiento claramente violento porque este es el único plato fuerte de esta edición.

Mujeres y hombres y viceversa al desnudo

Pero para plato fuerte, lo último de Mediaset en Cuatro: Adán y Eva. Un programa en el que se van a juntar alrededor de treinta y cinco personas y van a convivir desnudas en una isla con la intención de enamorarse. Vamos, un Mujeres y hombres y viceversa pero al desnudo y al aire libre. El nivel intelectual de los primeros concursantes es similar, incluso inferior al mencionado programa. Las patadas al diccionario, la incultura y el antónimo de la inteligencia son la bandera de esta nueva fórmula que nos ofrecen como si fuera la panacea televisiva del siglo XXI. Eso sí, todo colgando y al aire sin pixelar para tener bien pegado al espectador a la pantalla como una lapa.

Sinceramente, es denigrante. Aguanté un rato frente a la pantalla para poder opinar sobre ello y, después de escuchar una serie de improperios como: “¿que es la Alambrada?, ¿eso dónde está?, ¿en Córdoba?” o “¿Qué es el Manzanares? Me suena a fruta?”, decidí apagar e irme a la cama con un libro. Cualquier libro malo es mejor que esta bazofia. Un “putiferio” de programa en el que todos se lían con todos y nadie tiene un mínimo de decencia y dignidad. Esto es lo que se lleva. Esto es lo que tiene audiencia. Esto es lo que ven nuestros hijos adolescentes. Esto es lo que se les inculca. Una vergüenza. Vergüenza que deberían tener los espectadores, no Mediaset, porque ellos ofrecen un producto y, mientras haya demanda, que siga la oferta.

Rosana Güiza