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A renglón seguido

Con ocho… ¿Basta?

Junio 13, 2013

Sería saludable, que los conflictos generados en la calle o en los despachos por el ser humano, y disputados en el sangriento campo de batalla de la estupidez, pudieran resolverse en confrontaciones menos belicosas y más sudorosas, donde los bellacos dirigidos con “ton y son” para solaz y beneficio de unos pocos, compitieran en el terreno de juego de la sensatez.

Durante las dos últimas semanas se ha desarrollado un acontecimiento “sportif”, que ha atrapado la atención de los seguidores y amantes del deporte; al menos en una parte. Se trata del enfrentamiento deportivo sobre tierra “batida” donde se pelea por la “gloire”, que ha recaído, como el gordo del tenis, sobre los pinceles encordados de Rafael –no el del Louvre-, quien, como el pintor, “se las pinta solo” sobre el lienzo; pero el de la pista.

Cierto es, que ha estado a punto de crear un nuevo conflicto internacional –Tercera Guerra Mundial-, al derrotar a Novak Djokovic en semifinales de Roland Garros –por un serbio estalló la Primera gran guerra en los Balcanes-. El número uno de “la tierra” ha ganado al número uno del mundo.

También anduvo cerca de rememorar la Segunda, con la entrada en París de los alemanes, al pasarse por el Arco del Triunfo los esfuerzos de Ferrer en la final sobre la pista de Philippe Chatrier en el torneo del campeonato del mundo sobre arcilla. En esta ocasión David, con buena onda, no pudo con Goliath

Para mayor gloria del de Manacor, los franceses habrán tenido que ir acostumbrándose al Balear, ya que desde el año 2005 hasta 2013, con excepción del 2010  eliminado por el sueco Soderling, se ha encaramado a

 
 

la cima de la “TourEiffel del éxito en su propia “maison” de forma galopante, lo que lleva a gala en su  historial. Habrán reflexionado acerca  de, como dice la máxima, “si no puedes con tu enemigo, únete a él”; “même”, aunque sea español.

Ocho, que se dice pronto, títulos del llamado Grand Slam sobre la misma superficie con tan solo 27 “Junios” en sus tendones; nadie lo había conseguido hasta la fecha. Y, a lo que se ve, “lo que te rondaré morena”. Creo que ahora, “à L’Espagne”, nadie dudará –ni siquiera nuestro más alto  representante diplomático en el país vecino-, que “Raza” Nadal es, con diferencia, el mejor embajador español, allá donde fuere; el Rey de la “tierra”; a sus Nike Majestad.

Su calidad deportiva y su calidez humana, a pesar de la cantidad facturada –por cierto paga sus impuestos “içi”-, le hacen ser próximo a la ciudadanía; ¿o no? Su saber estar y restar ante los micrófonos; su todavía tímida sonrisa en las declaraciones; sus manías gestuales; su saber morder los trofeos y la hiel en las lesiones; sus… tantas y tantas cualidades que le envuelven como persona que se hace de querer.

Es el yerno perfecto que para sí desearía cualquier madre; hasta la madre patria, con la que estará intemporalmente maridado.

Paco de Domingo