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Mensaje en una botella

Comunista el que no bote

Mayo 15, 2013

“Los comunistas existen, vaya que si existen. Y los postcomunistas fingen haber venido de Marte y dicen que nunca han sido comunistas”. Esta honda reflexión corresponde a Silvio Berlusconi, el hombre al que acaban de condenar a cuatro años de cárcel por fraude fiscal y al que el 24 de junio pueden condenar a otros seis años más por delitos relacionados con la prostitución. El ex primer ministro italiano denuncia que los jueces que le condenan son peligrosos sujetos, al servicio de los comunistas, que intentan eliminarle.

Berlusconi parece soñar con comunistas provistos de cuernos, rabo y tridente. Los demonios de Il Cavaliere son de un color rojo intenso y desprenden un enorme calor como corresponde a todo ser vivo procedente del infierno. Los comunistas que quieren acabar con Berlusconi no dudan en recurrir a cualquier artimaña para hacer callar su voz, que es la voz de la verdad y que sufre la opresión de quienes quieren silenciarla para siempre.

Il Cavaliere se ha dejado ver hace unos días en el homenaje que le rindieron varios miles de incondicionales en la ciudad italiana de Brescia, donde pudieron oírse cánticos que ya resultan familiares entre sus seguidores. Entre esos cánticos destaca un clásico: “¡Que bote, que bote. Comunista el que no bote!”. Como era de esperar, el auditorio se dio al bote como si no hubiera un mañana. Todos botaron. Todos salvo Berlusconi. El ex primer ministro justifició su actitud susurrando al respetable: “Yo no puedo saltar porque son mis socios de Gobierno”.

“Me tienen envidia”

Ni siquiera echándole imaginación, parece posible crear un personaje y una trama tan surrealistas. Berlusconi se ha convertido hace tiempo en una parodia de sí mismo, en la caricatura del político real que denuncia una persecución personal: “Me tienen envidia”, proclamaba en Brescia. Y la envidia, como todos sabemos, es la causante de los peores males que sufre la humanidad. No cabe duda de que una legión de envidiosos es el ejército más peligroso al que un simple mortal puede enfrentarse.

Pero al líder del centro-derecha italiano lo ha votado bastante gente. En concreto, casi diez millones de electores. Con semejante apoyo se ha convertido en el líder de la segunda fuerza política en la Cámara de Diputados, apenas 100.000 votos por debajo de la triunfadora coalición de centro-izquierda de Pier Luigi Bersani. Por tanto, Berlusconi no está solo.

La soledad no parece el principal problema de este empresario metido a político, especialmente en lo que al dormitorio se refiere. Sus devaneos amorosos son tan públicos como sus operaciones de estiramiento facial o de implante capilar. Pero todo tiene un límite para Il Cavaliere. El director de la revista del corazón Chi,  Alfonso Signorini, llegó a preguntar a Berlusconi si alguna vez había tenido un affaire con una mujer de izquierdas. El entrevistado no dudó en responder: “¡Nunca, puedo jurarlo!” No hace falta que lo jure, señor Berlusconi. No sé ustedes, pero yo no me fío.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero