Menú Portada
No me moverán

¿Comprar acciones de Bancos-SIP?

Abril 4, 2011

Se ha abierto la veda. Los Bancos-SIP están en venta ¿Qué es un Banco SIP?: es el resultado de la transformación de varias Cajas de Ahorro. Primero, se constata que son inviables económicamente hablando; segundo, se fusionan varias de ellas; y, tercero, la entidad resultante se transforma en un Banco. Es decir, en una entidad financiera con un capital por acciones que puede ampliar sus recursos propios emitiendo acciones y, por tanto, reforzar su solvencia y liquidez para asegurar su viabilidad económica.

La llamo Banco-SIP porque la operación se conoce técnicamente como Sistema Institucional de Protección (SIP). Se suponía que serviría para proteger a las Cajas de Ahorro y evitar su quiebra por su excesiva exposición a operaciones inmobiliarias. También se llamó “fusión fría” para distinguirla de las fusiones reales, porque la entidad jurídica de cada Caja permanece y, en particular, sus “Obras Sociales”.


La gran Banca, al acecho



Pero la semana pasada uno de estos SIP sufrió un traspié. Caja Astur y Caja Extremadura rechazaron a la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Las primeras alegaron que la CAM no cumplía las condiciones que le permitirían ocupar el 40% del nuevo Banco-SIP, llamado “Banco Base”. A partir de esa ruptura se produjeron rumores que decían que el Banco de España había ofrecido la CAM a entidades financieras y que el Santander, con D. Emilio Botín a la cabeza, estaba interesado en absorberla. Por otra parte, se especula con una posible entrada del BBVA en Bankia, el Banco-SIP de Caja Madrid, Bancaja y otras menores. También se rumorea que el Banco Popular y el Sabadell están al acecho.

Independientemente de estas operaciones corporativas los Bancos-SIP tienen que capitalizarse, para asegurar su viabilidad, y lo harán emitiendo acciones en el mercado bursátil. Todo ciudadano con posibles puede acudir a estas emisiones ¿Será una buena inversión?

En la mayor parte de los Bancos-SIP los gestores son los mismos que han llevado a las Cajas de Ahorro a la situación que les obliga a convertirse en Bancos-SIP ¿Se puede confiar en su pericia en la nueva aventura financiera? Hay excepciones: la Caixa no ha necesitado un SIP para construir un Banco y su estrategia estaba diseñada desde hace tiempo; en otras fusiones ha cambiado la dirección. En resumen, cada situación es diferente. Por eso hay que tomar la decisión de compra de manera individual para cada Banco-SIP.

 

Confianza mutua

Pero la práctica de la Banca Española ha sido, y es, vender el llamado “tramo minorista” de una emisión de acciones a través de las oficinas bancarias, colocándoselo a los clientes. Los empleados reciben presiones para vender las acciones de su propio Banco. Los directores de cada sucursal tienen entre sus objetivos la obligación de vender una determinada cifra en esta operación.

Ahora bien, la relación entre un cliente de Caja de Ahorros y el director de la sucursal ha sido tradicionalmente de confianza mutua. No les vendían acciones de la propia Caja porque estas entidades no tenían esta forma jurídica. En los últimos años cambió un poco la situación. Algunas Cajas emitieron ‘Cuotas Participativas’ (una especie de acciones preferentes sin ser acciones) que muchos directores de sucursal colocaron a sus clientes. Los que compraron las cuotas participativas de la CAM vieron como perdían valor la semana pasada y carecían de liquidez.

Asimetría de información

Se puede decir que esto es el juego normal del mercado financiero: quien invierte en acciones (o cuotas participativas), ya sabe a que se arriesga. Pero me temo que en muchos casos no es verdad. Como dicen los economistas hay asimetría de información.

El cliente típico de pasivo de las Cajas de ahorro, el impositor, como se le llamaba antes, no es un avezado financiero; más bien es una persona que confía en unas entidades que hasta hace pocos años eran bastante conservadoras en su gestión. Por ejemplo, jubilados con muchos años de relación satisfactoria con su gestor en la Caja ¿Podrán confiar lo mismo cuando los empleados se vean presionados por su dirección a colocar acciones de sus Bancos-SIP? Empleados que pueden entrar en un “conflicto de intereses” entre defender a sus clientes y obedecer a sus jefes; la experiencia de las hipotecas subprime dice que en ese conflicto siempre gana el interés del empleado y la entidad sobre el del cliente.

¿No sería bueno proteger a los clientes y a los propios empleados para que nadie resulte perjudicado? ¿Cómo? Impidiendo por Ley, por regulación del Banco de España o de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), que el tramo minorista se pueda colocar a través de sus propias oficinas. Desde un punto de vista ortodoxo, desde una posición favorable a la libertad de mercado, esta sugerencia puede resultar chusca. Pero si en el futuro hay quejas ¡que no se diga que no avisé!

J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública.