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A renglón seguido

Compóntelas con Mariano

Julio 24, 2016
Spanish Prime Minister Mariano Rajoy (R) speaks with Ciudadanos (Citizens) political party's leader and candidate for the upcoming December 20 Spanish general election, Albert Rivera during a meeting at the Moncloa Palace in Madrid on October 30, 2015.  Rajoy met with the leader of the main opposition Socialists, Pedro Sanchez, earlier this week and today meets with the leader of new centre-right party Ciudadanos, Albert Rivera, and later in the afternoon with leader of new far-left party Podemos Pablo Iglesias in a bid to craft a unified response to a Catalan separatist drive, his office said .  AFP PHOTO / JAVIER SORIANO

Sobre la pista de baile de la política danzan las voluntades de los esforzados voluntariosos electores cada cuatro años. O cada menos tiempo si nos atenemos al comportamiento del calendario en los últimos meses por falta de resultados en la coreografía de las negociaciones, que nos lanza a un escenario de no pocas incertidumbres, entre las que no cabe descartar el naipe de otros nuevos comicios: los terceros antes de fin de año.

El Partido Popular, al que se le llena la boca de triunfos, no acaba de ganar la partida decisiva: la de conseguir investir a su candidato compostelano, por más que el prelado de Santiago haya invocado la figura del apóstol para iluminar las voluntades de los cuatro brazos fuertes de la política nacional: P.P., PSOE, U.P. y C´s; aunque no cabe olvidar a los grupos nacionalistas, tan decisivos otrora con sus <incondicionales> apoyos.

Sobre el tapete de la incógnita un póker de jugadores con diferentes motivaciones, al margen de la de gobernar, para hacerse un hueco en las bancadas del Parlamento. A ser posible las tapizadas con el deseado color azul –“mariano” en la actualidad- de la posada de la Carrera de San Jerónimo, que es donde descansa las posaderas el ¿imprescindible? (obsérvese los más de doscientos días que llevamos sin él) equipo de gobierno.

Los cuatro tahúres intentan jugar sus cartas de la forma más ventajosa posible para sus intereses. Ninguno muestra claramente su juego sobre la mesa de negociación, aunque de una manera o de otra todos, con mayor o menor remango, creen llevar un as en la manga a pesar de que en verano sea difícil de esconder debajo de una camisa de manga corta. Al P. P. no le llega la camisa al cuello porque no da la talla gubernamental al meterse en una incomodísima de once varas.

Al diputado Brey no le quieren ni en pintura

Los boys in blue de Génova-13 tienen mala suerte –¡Con esa  numeración postal de calle!-; aun habiendo ganado dos elecciones consecutivas no se han hecho acreedores a la entrega de las respectivas medallas acreditativas de su victoria, que hasta la fecha sólo es moral. Siete coma cinco en Diciembre y ocho millones en Junio de apoyos populares en las urnas no bastan para degustar el sabroso pastel de la mayoría absoluta que venían disfrutando en las Cortes.

Diríase que el partido de Gobierno, incluido el Presidente, cree que las elecciones son presidencialistas. No se han enterado que se escogen listas: cerradas, pero listas. Ya sabemos que no es lo mismo Santiago de Compostela que compóntelas con Mariano, y la oposición no está por labor de componendas de apoyo a la figura de Rajoy, del que se espera que dé un paso en dirección hacia la historia. En defensa de los verdaderos intereses generales de los españoles debería retirarse al despacho de su Registro.

Al diputado Brey no le quieren ni en pintura, si bien descansará su retrato sobre lienzo en las paredes del Congreso, aunque vaya como un pincel.

Paco de Domingo