Menú Portada
El mayordomo

Cómo vestir en una entrevista de trabajo

Enero 31, 2010

Informarse de cómo visten los futuros compañeros, no innovar y optar por colores oscuros y clásicos son algunas de las pautas que debemos considerar.


Si hacemos caso a los estudios más recientes sobre percepción social deberíamos dar por buena la creencia de los expertos en comunicación quienes afirman que son los diez primeros segundos los responsables de la opinión de nuestro interlocutor hacia nosotros.

Dichos estudios también aseguran que borrar esa primera impresión resulta luego muy costoso. Esto nos lleva a la conclusión de que una cuidada presencia es fundamental para crear una opinión favorable hacia nosotros.

Como hemos ya establecido en otras ocasiones, la primera imagen que tendrá nuestro interlocutor de nosotros le vendrá dada por nuestro atuendo. Según pasen los minutos nuestra imagen irá cambiando en la retina de quien comparta su tiempo con nosotros. De ahí que siempre resulte más fácil afianzar en él una buena opinión de nuestra persona si esa primera impresión fue positiva.

Hoy, más que nunca, la competencia para alcanzar un nuevo puesto de trabajo es feroz y hay que cuidar hasta el mínimo detalle para no vernos descalificados frente a otros posibles candidatos.

No solo importa el contenido sino también el continente

Al lenguaje verbal y corporal habrá que añadir el lenguaje que nuestro atuendo y presencia transmitan.

Así pues, es de vital importancia cuidar nuestra imagen. Un deficiente afeitado o un cabello despeinado pueden tener un impacto tan negativo en el entrevistador que le pese más esto que nuestro extenso currículum o nuestra dilatada experiencia profesional.

Al igual que una cuidada higiene es fundamental, también lo será nuestro atuendo. Es por ello por lo que debemos analizar con cuidado qué ropa vestiremos para afrontar un momento tan importante.

No hay un atuendo mejor que otro pero, en cambio, si hay uno más adecuado que otro. La máxima de viste conforme al puesto de trabajo que quieres conseguir y no conforme al que hoy tienes es de todo punto acertada.

Si nuestro objetivo es trabajar para un despacho de abogados de prestigio o un banco de inversión, lugares ambos donde se está en contacto con clientes de gran posición económica, deberemos intentar vestir de forma similar a la que vestirían nuestros futuros clientes y el uso de un traje oscuro es de todo punto obligado.

Si en su lugar nos entrevistan para un puesto de profesor de tenis parece lógico pensar que no es necesario acudir con traje y corbata. En definitiva, debemos, como acabamos de establecer, vestir conforme a ese puesto que queremos conseguir.

Intentemos recabar información de la vestimenta de los futuros compañeros

Otra recomendación que no debemos dejar de poner en práctica si tenemos ocasión es informarnos a través de nuestros contactos de la filosofía de la empresa. Hay empresas que se jactan del ambiente relajado de su lugar de trabajo. No obstante, aunque en las entrevistas para este tipo de empresas no sea tan necesario cuidar hasta el mínimo detalle nuestro conjunto, sí deberemos asegurarnos de que esa vestimenta relajada se lleva a la práctica por la mayor parte de los empleados.

Ante la duda siempre es mejor pasarse un poco por arriba que no llegar. Si nuestro entrevistador se ha tomado la molestia de recibirnos con corbata y nosotros nos presentamos sin ella nuestras opciones para conseguir el puesto de trabajo se reducirán drásticamente.

En pocas entrevistas el aparecer con corbata puede perjudicarnos más que beneficiarnos. Y una vez dentro ya habrá tiempo de vestir conforme lo hacen los compañeros y relajar nuestra indumentaria si eso es lo que corresponde.

Hay otras empresas, como por ejemplo aquellas donde abundan los informáticos o los ingenieros, donde por el tipo de trabajo que se realiza se prescinde de todo formalismo en la vestimenta. En estos casos, no es conveniente acudir a la entrevista de trabajo con una imagen excesivamente cuidada.

No debemos nunca caer en la tentación de desprendernos de nuestra chaqueta si nuestro interlocutor lo sugiere. Solo en los casos en que éste haga lo propio y nos lo sugiera de forma insistente deberíamos obedecer su deseo.

Ni improvisar ni innovar

Es importante no olvidar vestir de forma cómoda durante la entrevista. En la entrevista solo debemos estar pendientes del mensaje que queremos transmitir. Debemos cerciorarnos de que ni nos molesta el nudo de la corbata ni el cuello de la camisa nos oprime de tal forma que nos podamos olvidar totalmente de nuestra indumentaria y centrarnos en convencer a nuestro entrevistador de que somos la persona que están buscando.

Es importante también recordar que una entrevista de trabajo no es una boda. No se trata de que nuestra vestimenta deslumbre a nuestro interlocutor. Es nuestro mensaje el que debe hacerlo. Nuestro atuendo solo deberá reforzar y apoyar dicha información.

Una entrevista de trabajo no es el mejor momento para experimentar ningún tipo de combinación nueva. Escojamos ese traje que en más de una ocasión hemos vestido y esa camisa con la que nos sentimos a gusto.

Dejemos para otras ocasiones nuestras corbatas y camisas más atrevidas y optemos por colores oscuros y clásicos. No debemos olvidar que somos nosotros el mensaje, no nuestra corbata. Si vestimos, por ejemplo, una corbata de color rojo fuerte, seguramente las miradas de nuestro entrevistador se dirigirán a ésta en más de una ocasión y nuestro rostro perderá protagonismo.

Normalmente los procesos de selección cuentan con más de una entrevista o con más de una prueba de selección. Intentemos, por lo tanto, no repetir ni traje, ni corbata, ni camisa e incluso ni zapatos.

Vistamos colores oscuros y clásicos

Un traje azul marino para esa primera entrevista y uno gris oscuro para una segunda son opciones muy socorridas y recomendables. Nuevamente los colores sólidos son los más aconsejables por su grado de formalidad tanto para el traje como para la camisa y la corbata. Esta discreción conseguirá que nuestro entrevistador dirija solamente hacia nuestro mensaje toda su atención.

Hay detalles como, por ejemplo, las pulseras o incluso un pañuelo de bolsillo, que aunque una vez dentro de la empresa podamos decantarnos por ellos, durante el proceso de selección nos pueden perjudicar  más que beneficiar.

En definitiva, si conocemos con antelación la forma de vestir de nuestros futuros compañeros, la filosofía de la empresa, el puesto de trabajo para el que acudimos a la entrevista, etc. las opciones de éxito son siempre mayores.

Como hemos apuntado, nuestra vestimenta nos tiene que asistir a causar una buena impresión en nuestro entrevistador y deberá siempre ser una ayuda para conseguir ese deseado puesto de trabajo.

Para terminar, recordar que las pautas aquí descritas son tan válidas hoy tanto para el puesto de director general de una gran multinacional como para el de becario de unos laboratorios farmacéuticos.

Jeeves

elmayordomo@extraconfidencial.com