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Mensaje en una botella

Cómo ser inmortal

Abril 3, 2010

Muchos de nosotros hemos soñado con ser como los dioses griegos, que aúnan las ventajas que tanto gustan a  humanos y divinos: el placer y la inmortalidad. Pero, a diferencia de los dioses, la inmortalidad tiene un precio para los humanos. Claro que siempre hay atajos para llegar a la meta y engañar a esa mujer a una guadaña pegada que suele tener el don de la inoportunidad.

El juez instructor del caso Palma Arena, José Castro, ha echado horas para redactar el auto que decretaba prisión provisional para Jaume Matas. Más de 100 páginas ha redactado Su Señoría. En una de ellas escribe: “Es claro que el señor Matas ha venido a burlarse de los simples mortales”.

Nos encontramos ante un claro caso de humano aspirante a dios, de mortal que sueña con la inmortalidad. El ex presidente balear y ex ministro es el perfecto ejemplo de cómo el humano encuentra graves dificultades para alcanzar la divinidad. Jaume Matas, ese antiguo republicano de izquierdas que mutó en monárquico de derechas, disparó al cielo con la mira del rifle ligeramente desviada. Y esos desvíos se pagan caros. En su caso, con prisión provisional eludible con fianza de tres millones de euros.

Juez Dredd

No parece extraño que el juez concluya que “dada la gravedad de los hechos, bien puede darse por satisfecho el encausado con que las acusaciones no hayan interesado una medida cautelar más severa”. Menos mal: tres millones de euros pueden parecerle a usted una medida cautelar muy severa. Claro que hay muchas probabilidades de que usted no tenga el patrimonio que atesora el encausado y también hay muchas probabilidades de que usted no haya sido acusado de 12 delitos castigados con penas de hasta 64 años de cárcel.

Sólo un dios sería capaz de sortear a los jueces. Porque sólo un dios es simultáneamente juez y verdugo de reos, como el magistrado-ejecutor Dredd al que encarnó el hercúleo Sylvester Stallone. Sólo un dios es capaz de hacer y deshacer a su antojo con la misma dedicación con la que Penélope tejía y destejía para ganar tiempo mientras sus pretendientes la acechaban. En este caso, Ulises apareció a tiempo. En el caso de los humanos, el tiempo suele ir en su contra.

Hágase su voluntad

En otro pasaje del auto, el juez instructor del caso Palma Arena añade que Matas empleaba “con mucha frecuencia la expresión, rayana en la divinidad, de hágase para aludir a la manifestación de su voluntad política”. Es decir, que hacíase su voluntad pero no así en el cielo como en La Tierra. El planeta que habitamos no da más de sí y ni siquiera el dinero es ilimitado. Ni todo el dinero que seamos capaces de atesorar podrá comprar la inmortalidad. Sólo los dioses son inmortales.

Mientas PSOE y PP parecen estar muy cerca de acordar un Pacto Anticorrupción, podemos aquí recordar un ejemplo que data de hace 2.500 años. En la Atenas que vio nacer la democracia ya era obligatorio que los cargos electos rindieran cuentas de sus bienes antes y después de su llegada al poder. En caso de que el político se enriqueciera a costa del cargo, era expulsado de la ciudad y condenado a lo que se llamaba ostracismo. El condenado sólo era readmitido en Atenas si, una vez cumplido el destierro, demostraba que se había rehabilitado.

Los griegos nos daban lecciones de control de la corrupción y reinserción social hace 2.500 años. Qué bueno es leer a los clásicos grecolatinos… si la enseñanza que se imparte en las aulas de este siglo XXI lo permite, naturalmente.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com