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El mayordomo

Cómo reconocer una corbata de calidad

Octubre 3, 2010

Seda de calidad, caida natural o un cuidado cosido a mano son solo algunas de las caractarísticas en que fijarse para escoger una buena corbata


Si tuviéramos que fijarnos en una prenda para poder hablar de la personalidad y gusto de su dueño con seguridad deberíamos hacerlo en la corbata. Pocos complementos transmiten al exterior tantos mensajes como lo hace ésta. 

Si a esto añadimos que la corbata queda siempre expuesta a la vista de todos y que es el primer blanco del atuendo masculino en el que se fijan las señoras entenderemos el por qué de la importancia de su elección. 

Pautas principales para su elección 

Existen unas normas básicas a la hora de escoger la corbata. Por ejemplo, el color de la corbata escogida debe ser más oscuro que el de la camisa y destacar sobre el del traje, las corbatas de lana se deben vestir solo durante la época de invierno y fuera de la ciudad. 

También resulta fundamental recordar que si la corbata se convierte en la protagonista de la imagen final o atrae la atención exageradamente, sin lugar a dudas nuestra elección habrá sido errónea. 

Uno de los puntos más importantes a considerar a la hora de comprar una corbata es asegurarse de que se elige el ancho de la pala adecuado a cada caballero. Las corbatas actuales miden en su parte más ancha entre 8,5cm y 9,5cm. No hay un ancho más elegante que otro. Es el físico del caballero el que establecerá el ancho correcto de la corbata. Así pues, un caballero de físico grueso necesita de una corbata más ancha ya que de escoger una estrecha se acentuaría su corpulencia. 

Todavía hoy existe algún pequeño rincón donde poder encargar corbatas a medida. En dichos lugares el cliente puede escoger desde el tipo de tejido hasta el ancho y largo de su corbata. Igualmente, tendrá la opción de, jugando con los tipos de forro o el número de pliegues, conseguir que la corbata resultante le asegure el tamaño y diseño de su nudo preferido. 

La buena corbata; cómo reconocerla 

Una vez tengamos claro qué ancho de corbata es el que mejor se adapta a nuestro físico debemos prestar especial atención a los dos puntos fundamentales que sirven para identificar una corbata de calidad: el tipo del tejido utilizado y la manera en que está construida. 

A la hora de hablar del tejido, hay que hacerlo del que es sin lugar a dudas el utilizado en toda buena corbata: la seda. 

Aunque en la mayoría de las corbatas se indica 100% seda esto no suele ser así. La mayoría de las corbatas cuentan con una entretela que no es de seda y que sirve para mantener la forma y dar el peso necesario para conseguir la caída de la corbata. Igualmente, la indicación 100% seda no aporta gran información ya que ni todas las sedas son iguales ni todas tienen la misma calidad y acabado. 

No es igual, por ejemplo, la seda de una corbata tipo twill que una entretejida u otra conchal. Sea de un tipo u otro de lo que hay que estar seguro es de que cuenta con el peso adecuado para tener una elegante caída. Las corbatas realizadas con sedas demasiado pesadas carecerán de una caída natural y serán demasiado rígidas. Por el contrario, las sedas demasiado ligeras darán como resultado corbatas propensas a arrugarse. 

Existen un par de trucos que pueden ayudar al futuro propietario a conocer la calidad de la corbata que tenga enfrente. Dando un ligero pellizco a la tela de la corbata habrá que cerciorarse que el trozo de seda afectado por el pellizco vuelve pronto a su posición original. Una vez comprobado que en solo cuestión de segundos no hay rastro de aquel pellizco inicial se cogerá la corbata por el extremo más delgado y se la dejará caer en toda su extensión para cerciorarse de que cae de forma limpia sin girarse ni para la derecha ni para la izquierda. 

Hay una creencia extendida que convierte al tejido de la corbata en el responsable de dar volumen al nudo. Esto no es siempre correcto ya que en la mayoría de las ocasiones será el forro utilizado en la corbata el último responsable de aportar mayor o menor grosor al nudo. 

En una buena corbata el dibujo no estará simplemente grabado sobre ella sino que, por el contrario, formará parte del propio tejido. Igualmente, observándola por su parte trasera habrá que cerciorarse de que tanto las puntadas como el hilo utilizado para “cerrar” la corbata no se aprecian y que ambos pliegues traseros son de idéntica anchura. 

Otra forma de comprobar la calidad de una corbata es observar si efectivamente la corbata ha sido cortada exactamente en 45 grados respecto al dibujo (cut on the bias). Desgraciadamente sólo las corbatas de muy alta calidad cumplen este último requisito. 

Las corbatas de siete pliegues 

Si hay un tipo de corbatas que cuidan con esmero todos estos factores estas son las corbatas “seven-fold” o de siete pliegues. Estas corbatas carecen de entretela alguna y se consiguen doblando un trozo de seda siete veces, 4 veces en un borde y 3 en el otro, hasta obtener la corbata final. 

La construcción de este tipo de corbatas exige mucha más cantidad de seda que las corbatas normales, su estructura interna se realiza exclusivamente con la misma seda que el cuerpo principal, no se ve la costura como sí se observa en las terminaciones de las corbatas de fabricación industrial y por supuesto están cosidas a mano. 

Los siete pliegues se pueden ver claramente desplegando la pala de la corbata. Esta forma puramente artesanal de confeccionar las corbatas, similar al que se utilizaba en las primeras corbatas, además de aportar gran resistencia a la corbata representa el máximo refinamiento, exclusividad y elegancia posible. 

A pesar de las nuevas estrategias de marketing para vender corbatas de un supuesto mayor número de pliegues, los caballeros más puristas siguen considerando a las corbatas de siete pliegues como su única opción a la hora de añadir una nueva a su ropero. 

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com