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A renglón seguido

Cómo machacarse sin machacantes

Mayo 8, 2017
jordi cruz

Dos de Mayo es el segundo día del mes y de la semana última, y sobre el calendario reza en el santoral, a pie de fecha, la onomástica de Segundo, quien en una carrera de dos participantes sería el último; pero galardonado con presea de plata, la que no ven ni por el forro, mientras se forran sus ´pigmaliones´, los aspirantes a reinar en los prestigiosos tronos de la restauración.

Un archiconocido y televisivo chef, se ha propuesto, a juicio de algunos, hacer el capullo en el día primero del oloroso y ´fragántico´ mes de las flores. Don Jordi entiende que los pupilos becarios están “aprendiendo de los mejores”, sin costarles “un duro” recibiendo a cambio “alojamiento y comida”; vamos, como una neo-variante de trueque salarial.

Chocante resulta que uno de los argumentos, tras los que se parapeta el joven ´yantador´, pasa por establecer un curioso aserto, cual es que si no fuera por este gesto de obligada generosidad, entrega y altruismo de los sufridos becarios que ansían liderar el Olimpo culinario, el negocio “no sería viable”.

Este comensal del teclado sugiere una infalible receta que no se recoge en manual alguno de cocina tradicional o vanguardista. Considerando la amplia demanda existente por degustar los, al parecer, suculentos menús de las prestigiadas casas de comidas, con poca barra y mucha estrella, con largas listas de espera en el tiempo y con precios que no bajan de los ciento cincuenta euros por prognato y superando fácilmente el listón de los doscientos, la solución pasa por incrementar el P.V.P.

A quien se enfrenta a esos gordos importes en factura –¡Hace falta valor, hace falta valor!-, se le supone que goza, aparte de la comida, de suficiente desahogo y capacidad económica para dar rienda suelta a sus caprichos gastronómicos, y sospecho que no le haría ascos a enfrentarse a un monto superior (conocido ya con la pretérita reserva efectuada), parte del cual se canalizaría para asalariar a los entregados semi-legos, ávidos de someterse al crecimiento con “los mejores” [sic –señor Cruz-].

De momento los jóvenes stagiers se machacan a trabajar sin machacantes de por medio, y no sólo no cobran, sino que pagan el pato; y quién sabe si los platos rotos. Hay tantas solicitudes para formarse entre paredes de asepsia y utilería de inoxidable acero de estos consolidados restaurantes como colas de lambiscones y relamidos a las mesas de los ´estrellados´ Michelín.

Comida y dormida permutadas por formación. ¿Entenderemos también como tal mantener instalaciones, reponer viandas y bebidas, limpiar todo tipo de superficies, abrillantar menaje y adminículos inherentes a cocina y sala, asear los escusados y pulir cristales para darle jabón al jefe que siempre barre para casa? ¿O para estas labores disponen de personal en nómina? ¿Serán sujetos pasivos ante la Agencia Tributaria por ser estipendiados en especie o especias?

Los menos anexionados al hambre del lujo satisfaremos apetito con la grata degustación contemplativa de prietas carnes, sin ´michelines´, de las controvertidas azafatas deportivas.

Paco de Domingo