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Los puntos cardinales

Colonos y subsaharianos le quitan el sueño a Netanyahu

Junio 19, 2012

Los problemas se le acumulan al primer ministro israelí. Benjamin Netanyahu parece vivir en la misma situación que Bill Murray en la película “Atrapado en el tiempo”, instalado en la espiral del Día de la Marmota, de modo que de lo que se hacen eco los medios de comunicación ahora es exactamente lo mismo que hace años. Alguien dijo con bastante acierto en su momento que la política entre israelíes y palestinos está inexorablemente sujeta al ritmo de un paso para adelante y dos para atrás. Las conversaciones entre ambas partes se hallan estancadas desde hace dos años y nada parece indicar que se vaya a producir algún tipo de avance sustancial. Así que, las cosas como estaban.

Sin embargo, sí se ha registrado una importante novedad en las últimas semanas que parece hacernos despertar de ese letargo. Los colonos judíos, tradicionales objetivos o víctimas en su caso de la ira de algunos palestinos, han pasado a tomar la iniciativa. Recientemente han circulado imágenes de mujeres y chicas adolescentes aprendiendo a disparar pistolas. Pero la más dañina de todas para su de por sí cuestionada reputación fue la de un grupo de colonos armados con fusiles de asalto abriendo fuego contra varios palestinos que lanzaban piedras hacia donde aquellos se encontraban. Es un incidente concreto, uno más, pero que en esta ocasión se ha visto multiplicado por el objetivo de una cámara que estaba allí oportunamente para captar toda la secuencia. Si los colonos y los seguidores del Partido Nacional Religioso eran de sobra conocidos por su escaso recato al exhibir fusiles y pistolas en calles y comercios, ahora el estereotipo se ha adentrado en zona peligrosa. Porque en esa parte tan compleja del mundo son los hechos aislados los que amenazan con degenerar en caos. El último episodio ha sido la quema y las pintadas amenazadoras en hebreo en una mezquita de Kfer Jabaa, cerca del asentamiento de colonos de Ulpana.

También problemas de fuera

La otra circunstancia que trae de cabeza a Netanyahu viene de fuera, pero se ha acomodado dentro del pequeño territorio de su país, generando rechazo y brotes xenófobos. Miles de inmigrantes, mayoritariamente de Sudán del Sur, han logrado penetrar en Israel, protagonizando situaciones complejas que cuestionan si es posible una convivencia pacífica en la muy complicada sociedad del Estado judío. Surgen denuncias en contra del riesgo de pérdida de identidad, se les acusa de infiltrarse y convertirse en un cáncer que socava la esencia y los valores judíos. El Gobierno ha tenido que estudiar fórmulas de expulsión para los ilegales que ya están en el país, mientras se modifica la legislación por vía de urgencia para detener a los subsaharianos que intenten entrar en Israel a través de una frontera tan porosa como la de Egipto. Quedan multitud de escollos legales, porque no se puede deportar en masa a quienes llegaron en busca de asilo. Los cálculos cifran en sesenta mil los inmigrantes que han hecho del suelo israelí su nuevo hogar en los últimos siete años, después de una verdadera aventura que les obliga a escapar de bandidos beduinos y de las balas de los centinelas fronterizos egipcios. Para ellos, esto dista mucho de ser la tierra prometida.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.