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Mi Tribuna

Ciudadanos se juega su proyecto en los pactos de Andalucía

Mayo 3, 2015

No sé si como esos de la casta a la que tanto aludían para marcar una barrera diferenciadora que, en su momento, concedió a Podemos una aureola distintiva con evidentes expectativas electorales que ahora se desvanecen “porque sí” y no el “porque no” escueto con que quiso resolver su líder este jardín en el que está sumida su obra. Qué curioso, el adalid del diálogo se esconde en dos palabras sin más argumentos que ese “porque no”, explícito por sí mismo.

Podemos era y es una formación de las consideradas emergentes cuya incidencia en estas elecciones autonómicas y municipales puede cambiar el destino político de muchos ayuntamientos o gobiernos regionales. No obstante, será curioso contemplar cómo es el sentido de su hundimiento tras aplicar esta nueva estrategia política que le ha traigo añadido el conocido monederazo.

El populismo de Podemos va por una parte y el crecimiento imparable de Ciudadanos por otro camino bien distinto. Son los dos nuevos actores que acompañan a populares y socialistas en estos nuevos tiempos que se están dibujando en la política española aunque ya empiezan a aparecer ciertos fantasmas para poner en entredicho el verdadero sentido del cambio que pretenden protagonizar. Me inquieta que Ciudadanos tienda una mano al PSOE en Andalucía porque supondría una enorme traición para quienes han confiado en las propuestas de Albert Rivera. Y me inquieta aún más que los responsables de Ciudadanos asuman el coste electoral que indudablemente tendrá ese apoyo a una investidura agonizante camino de una nueva convocatoria electoral porque Susana Díaz no encuentra o encontraba los apoyos necesarios tras su insuficiente victoria.

Credibilidad en entredicho

Ciudadanos se juega la credibilidad de su proyecto y está fallando a las primeras de cambio. No vale que quiera disfrazar esta alianza con los socialistas tras un supuesto documento anticorrupción. Está decepcionando a quienes depositaron su confianza precisamente para evitar este tipo de pactos, para buscar otra manera de hacer política, para darle otro sentido al bipartidismo convencional o para encontrar otra alternativa a la caída en picado de UPyD que le ha proporcionado esta nueva fuerza.

Se entiende que todos los partidos deben estar implicados en la lucha contra la corrupción sin necesidad de establecer un documento condicionado a nada. Ciudadanos se presta a un cambio de cromos a cambio de una abstención en la segunda votación de la investidura de Díaz porque propone un decálogo que la presidenta está dispuesta a aceptar. Faltaría más, pero lo cierto es que algunos dirigentes del PP tienen razón al decir que Ciudadanos es un partido nuevo que ofrece pactos viejos. Y estos acuerdos no encajan en la ilusión de los votantes que dieron nueve procuradores a Ciudadanos en Andalucía esperando otra manera de hacer política. Porque, si al final, son más de lo mismo, los potenciales votos que otorgan las encuestas a Ciudadanos para el día 24 pueden diluirse como se diluye Podemos tras el monederazo.

Albert Rivera está a tiempo de no torcer su trazada trayectoria hacia un éxito imparable. Si no lo hace, estará encasillado en el mismo grupo de esos que llegaron al poder y se volvieron irreconocibles. Como son algunos de los mensajes que lanza Ciudadanos desde Andalucía. Irreconocibles y decepcionantes.

Félix Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid