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Mi Tribuna

Ciudadanos equivoca su mensaje

Julio 4, 2016
felisuco

Estupefacto, sigo sin entender el anclaje justificativo de Ciudadanos a cuenta de la ley electoral. Creo que es una forma de agarrarse a una excusa demasiado sencilla para no adentrarse en la verdadera reflexión de un partido llamado a crecer pero que no acaba de despegar.

Mientras remataba este texto, en un zapping radiofónico escucho al humorista Felisuco en una entrevista en Onda Cero. Se presentaba como candidato al Congreso por Ciudadanos en Cantabria y ha conseguido uno de los 32 escasos escaños que dejan al grupo de Albert Rivera en una complicada tierra de nadie política. Hablaba de regeneración, de nueva política; en definitiva, de cambiar las cosas. Eso es lo que muchos pensábamos de este partido en su momento, criticando incluso a UPyD cuando Rosa Díez no les aceptó como compañeros de viaje en la lucha contra el bipartidismo. Quizá ahora mi análisis se hiciera equivocado y hablando con protagonistas de aquellas conversaciones, resulta que ellos, los hoy reducidos magenta, conocían una trastienda confusa  para la gran mayoría.

No dudo de las buenas intenciones de Felisuco pero sí reniego de lo que me ha dado sobrado tiempo a conocer. Y esa conclusión me lleva a una enorme decepción porque me he encontrado con charlatanes, vendedores de una idea y ejecutores de otra bien distinta: la de sus intereses.

La estrategia del veto

En lugar de acogerse a lo fácil de la ley electoral, los dueños de la marca Ciudadanos deberían empezar por contar cómo y porqué han perdido un importante reguero de votos. Claro que la ley electoral no está pensada para tiempos políticos tan diversificados, pero Rivera  y su gente no cuentan como la noche del 20-D los restos electorales le ayudaron a sumar para llegar a los 40 diputados que hoy parecen irreales a la vista de lo que ha ocurrido solo seis meses después. Aquí debería estar su primera y humilde reflexión en lugar de buscar un escudo demasiado simple para explicar el evidente frenazo a los planteamientos del partido.

Ciudadanos tiene un problema en sus bases provinciales, donde dicen una cosa y hacen otra. Donde tienen demasiados garbanzos negros de la política provincial que han entrado como si fueran mesías. Donde campan como señoritos en su finca, inaccesible para aquellos que quieran hacer algo diferente al planteamiento partidista de proteger el terreno porque se ha convertido en una forma de vida

Ciudadanos no puede plantear su estrategia con un veto como carta de presentación. No es presentable que un partido a 102 diputados de distancia le diga al ganador de las elecciones lo que debe hacer. Su afán de protagonismo choca con la realidad de los resultados y estos son tan explícitos como que no es presentable poner ciertas condiciones de partida en una negociación que debe manejar con inteligencia sino quiere acabar de perder su espacio.

La negociación que ofrece el PP

El PP se presta a negociar y ya le ofrece un puesto en la Mesa de las Cortes a cambio del apoyo necesario para que Mariano Rajoy gobierne con ciertas garantías. Lo tiene en su mano, pero también debe quitarse cualquier etiqueta que está a punto de coser a su espalda como populismo moderado frente al populismo que apadrina Podemos.

Rivera se equivocó la noche del 26J acusando a la ley electoral de todos sus males sin hacer una mínima autocrítica para repasar lo que tiene esparcido por España, donde se multiplican casos de nepotismo, influencias mal influenciadas, enchufismos y turbulencias nada recomendables en un partido que pregona limpieza pero que debería cuidar mucho más unas formas que no adornan para nada su ideario.

Ciudadanos está a tiempo de reconducir su proyecto hacia un espacio de utilidad pero sus maneras no apuntan a una mirada hacia adentro: más bien ha elegido eso de mirar hacia otro lado y ampararse en una ley electoral que es igual para todos.

En este periódico hemos leído muchas cosas sobre Ciudadanos como para hacernos una idea de lo que está pasando. A la secretaría general le llegan cartas o correos electrónicos de la militancia de base alertando de diferentes situaciones que, por ahora, han recibido la callada como respuesta. Una pena que tantas ilusiones se hayan evaporado porque la fachada solo soporta la primera capa y después, en la siguiente, aparezcan las manías conocidas de otros. Ciudadanos pretendía eliminarlo y han acabado por integrar como parte de su ADN. Al menos en las provincias, que se han convertido en territorios incontrolados por la cúpula del partido. Pero esa ignorancia ha tenido su reflejo en las elecciones: entre las dos Castillas han perdido cinco de sus ocho diputados. Pues nada, que sigan mirando para otro lado.

Félix-Ángel Carreras

@fcarreras68