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Mi Tribuna

Ciudadanos, el gran error de UPyD

Enero 11, 2015

Esta semana he asistido a la presentación de la plataforma de Ciudadanos en Castilla y León. De la mano de Fran Herviás, su secretario general, han sentado las bases de sus intenciones en esta comunidad autónoma, totalmente extrapolables al resto de España. Diversas encuestas le auguran un 5% que abriría directamente la puerta a disponer de grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados.

Regeneración, lucha contra la corrupción y apostar por el cambio político son las señas de identidad de este partido que se presenta como una vía de escape ante el bipartidismo que, como comentaba Herviás, se ha venido repartiendo el poder “cambiándose las sillas con pactos de silencio”, provocando esa grieta entre un núcleo importante de votantes que pueden habilitar su espacio en la política española.

Unas elecciones autonómicas y municipales clave

Al Movimiento Ciudadano le falta la guinda del respaldo electoral que busca en esta expansión territorial. Un buen resultado en las municipales y autonómicas significaría abrir la puerta a sus expectativas para las generales, donde busca consolidar esos pronósticos que ahora solo son carne de encuestas.

Una lástima que Ciudadanos no haya conseguido convencer a UPyD en ese propósito de sumar fuerzas para convertirse en una tercera vía viable y real entre la fauna de partidos convencionales, cuya única obsesión es comprender por dónde sopla el aire del fenómeno de Podemos. Pero UPyD solo ha hecho en este tiempo una representación teatral de supuestas intenciones que nunca ha querido concretar. El aviso a navegantes de Sosa Wagner fue una especie de detonante que provocó el último movimiento fracasado antes de tiempo, cuando UPyD comenzó a repartir un escrito de conclusiones rechazando el pacto… mientras la reunión entre ambas cúpulas aún no había finalizado.

Cuestionar el liderazgo de Rosa Díez

En realidad, esta alianza supone un riesgo para el liderazgo de Rosa Díez y ahí reside la clave de esta negativa que dura más de un lustro. Rosa Díez no quiere un debate que cuestione su posición ante la fuerza emergente de Albert Rivera, considerado ya un líder perfectamente ubicado en el centro de la política española.

Otra cuestión es cómo quedará la posición de Rosa Díez después de las elecciones, las inminentes de mayo y las generales. Porque UPyD, al contrario que Ciudadanos, no puede retroceder en el movedizo terreno de los resultados electorales. Para Albert Rivera, creciendo tímidamente fuera de Cataluña hacia otros puntos de la geografía española, aumentando también sus afiliaciones, todo lo que le espera será potenciar su proyecto aunque sea con una lentitud que no desea, una lentitud que podría haber recibido el acelerón del pacto con UPyD.

Una cuestión de celos, una posición de ego dominante, una historia de liderazgo; en resumen, no cuestionar la figura de Rosa Díez, ha roto cualquier posibilidad de disfrutar de una alianza interesante. Entiendo que Rosa Díez no quiera perder el control de su obra, pero UPyD ya no es un partido de autor y está en juego algo más que una discusión entre si manda Rosa o manda Alberto.

Félix Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid