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Mi Tribuna

Ciudadanos abre la operación limpieza para apartar a sus garbanzos negros

Octubre 5, 2015
ciudadanos luis fuentes

Ciudadanos había aparcado cualquier operación supeditando su línea de actuación en función de los resultados que consiguiera en Cataluña. La euforia que vivía el partido naranja hace una semana se transformó de inmediato en reflexión interna. Había muchas cuestiones pendientes no de resolver, sino de afrontar. Cierto es que todas las energías estaban centradas en las elecciones catalanas, conscientes de estar viviendo un momento clave en la joven historia de la formación que impulsó Albert Rivera.

Convertido en la segunda fuerza política de Cataluña, Ciudadanos es dueño de un futuro cuyo desenlace llegará antes de terminar este año. Más que nunca, el sentido de la llave política radica ahora en cómo se gestionen estos tres meses hasta la noche del 20 de diciembre, teniendo en cuenta que a Pedro Sánchez ya no le duelen prendas en mostrar públicamente su acercamiento al radicalismo de Podemos.

Lo peor que le puede ocurrir a un partido de moda como Ciudadanos es que le cuelguen etiquetas llenas de argumentos. En su momento, ya tuvo que soportar ese calificativo de partido contenedor donde cabían todas las opciones. El hundimiento definitivo de UPyD con el conocido trasvase de nombres tampoco fue su mejor publicidad, aunque luego es cierto que ha sabido mantener el tipo aplicando una política eficaz simplemente con aquello de apoyar a la lista más votada, independientemente de quién se trate. Ahí están los ejemplos de Andalucía, Madrid o Castilla y León.

Por eso ahora ha comenzado una especie de operación limpieza que busca, en primer lugar, abordar una necesaria regeneración interna para que nada ni nadie altere el devenir de unos acontecimientos que deben situar a su líder en el escalafón que poco a poco ha ido ganando Rivera. Ejemplos como la entrevista dominical en El País dimensionan una figura que no puede acompañarse de elementos alteradores.

Ejemplos no edificantes

En estas estamos cuando Ciudadanos se encuentra con una concejala en Chicago que pide viajar gratis para asistir a un pleno y enturbia lo que debe ser un remanso de paz y estabilidad. En estas, un concejal de Valladolid arroja una tasa de alcoholemia al volante tres veces superior a la máxima permitida. De inmediato, las miradas giran hacia la cúpula de un partido que hace del código de buena conducta una especie de reglamento inquebrantable para aquel que desempeñe un cargo público. Es la hora de apartar a los garbanzos negros de una formación que quiere llegar limpia a la cita del 20-D.

Hasta ahora, todo había sido tibieza en Ciudadanos. Requiebros de diversa enjundia hasta asumir decisiones. A Jesús Presencio, el soberbio concejal que, sorprendido en un evidente estado de embriaguez, le soltó al Policía aquello de “usted no sabe con quién está hablando”, Ciudadanos le había permitido de todo hasta el momento. Primero dijo que no iba a cobrar pero después que sí, que se quedaba con los 57.000 euros brutos anuales que le corresponden como portavoz municipal. La desmedida borrachera le hizo dimitir de este puesto presionado por el partido, pero se quedó con un sueldo de concejal con dedicación exclusiva (47.000 euros al año), cuando además tiene la condición de prejubilado de una entidad bancaria. Es decir, cobra por dos lados. El concejal señalado pacta con la Justicia una pena menor para evitar el show de cámaras y prensa persiguiéndole como si se tratara de Kiko Rivera pero el partido esperaba agazapado su momento para apartar a uno de sus principales garbanzos negros.

Esta semana, una delegación de Ciudadanos viajará desde Barcelona a Valladolid para zanjar el asunto. Conclusión, expulsión del partido y la solicitud de que entregue el acta de concejal atendiendo a ese contrato de buena ética exigido a militantes y cargos públicos.  Pero no lo van a tener sencillo los enviados especiales de Rivera. Uno de los problemas de Ciudadanos ha sido no contar con el mejor filtro de selección de personal. Por eso aquello del contenedor que hoy se pone de manifiesto con personajes como este. Presencio se rebela y ya alude a que los ciudadanos le han elegido para cuatro años. ¿Cómo actuará Ciudadanos? El acta de un concejal es personal, pero la capacidad del partido a la hora de zanjar espectáculos de este tipo se pone a prueba justo en la primera misión de esta operación limpieza que debería haber comenzado mucho antes.

Félix-Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68