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Mensaje en una botella

Chupópteros y abrazafarolas

Septiembre 29, 2011

La lengua española se nutre de creaciones tan inesperadas como eternas. Es el caso del gran José María García, que revolucionó en los 80 el periodismo deportivo y dejó como legado un vocabulario imperecedero. García no se anduvo con chiquitas al poner nombre, a quienes se transforman en adláteres del poder, a quienes se convierten en estómagos agradecidos, a quienes mutan en tribuletes de pesebre o a quienes vienen a servirse y no a servir.

¿Imaginan ustedes a José María García contando noticias de esta España en crisis, endeudada y con overbooking de cargos públicos que cobran de lo que usted y yo pagamos? O sea, ¿imaginan a García cantando y contando las verdades del barquero en un país de chupópteros? Aquí el más tonto hace relojes y, encima, andan.

Ojo al dato

Aunque el halago debilita, García fue un adelantado a su tiempo y un visionario. Fue capaz de anticipar el desastre de un país que ha ido vaciándose poco a poco porque aquí hay algunos que se beben hasta el agua de los floreros. Hay bolsillos que se han llenado como quien no quiere la cosa hasta acabar convirtiendo a hombres pobres en pobres hombres. Ojo al dato, que lo digo por activa y por pasiva.

En rigurosa primicia informativa, podemos confirmar que en España han proliferado los abrazafarolas, correveidiles y lametraserillos. Así nos luce el pelo. Y luego lamentamos que nuestro país no crezca económicamente al mismo nivel que Alemania. ¡Pero si los alemanes van en un transatlántico y nosotros navegamos en un tirachinas! Lo peor no es perder: es la cara de gilipollas que se te queda. Qué pena, José Luis. A ver qué propones, Alfredo. A ver qué haces, Mariano. Porque esto es de juzgado de guardia.

¡Para la cinta!

El tiempo, ese juez insobornable que quita y da razones, dejará a cada uno en su sitio. El Estado necesita reducir la nómina de los que cobran de él. Es indispensable decir no a unos cuantos miles de sueldos. José María García sabría explicarlo mejor que nadie: el está al alcance de cualquier necio; lo más difícil es decir no. Después de más de treinta años en esta bendita profesión, llegó la hora de soltar lastre en esta bendita Democracia.

Esa legión de adláteres, tribuletes de pesebre, estómagos agradecidos, chupópteros, abrazafarolas, correveideiles y lametraserillos tendrá que buscarse la vida para medrar en otra parte. Mantener el sistema actual es para caducos y trasnochados. Se acabó el imperio del monopolio. ¡Para la cinta! Buenas noches y saludos cordiales..

  

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero