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A renglón seguido

Christine Lagarde: cabello cenizo y edimburguesa nariz

Agosto 31, 2014

Qué difícil les resulta a los mandatarios de gran ringorrango mantener limpia su imagen durante la vigencia del desempeño de la tarea para la que han sido elegidos. Los culpables de su deterioro suelen ser los medios de comunicación, cuando no la denuncia de algún particular, ó, simplemente, la actuación de las autoridades judiciales alertadas por la posible comisión de alguna infracción actual o anterior.

El último –a estas alturas ya penúltimo- caso que ha visto la luz de la sombra de la sospecha ha sido el protagonizado por la Directora Gerente del F.M.I. la todavía señora Christine Lagarde, quien está viendo torpedeada su gestión al frente de este organismo con las cargas de profundidad de la Corte de Justicia francesa, señalándola como imputada por un turbio asunto de posible corrupción.

La cuenta del rosario de tres años de investigación que deriva en un misterio doloroso para ella, procede de su etapa como Ministra de Finanzas en la etapa de Sarkozy, autorizando una indemnización en favor  de Bernard Tapie, omnipoderoso propietario de Adidas, quien recibió del Estado francés unos 400 millones de euros en 2007.

La imputada de cabello cenizo y edimburguesa nariz se defiende manifestando que tiene su “conciencia tranquila”, y que la inculpación está “totalmente infundada”. ¿Dónde habré oído antes estas palabras…? Yo conocía del estado de ánimo del interior del individuo a través de la buena o mala conciencia; ahora ya sabemos, que también puede ponerse nerviosa, claro que para todo esto primero hay que tenerla. Cabría recordarle a la gala que el primer castigo del culpable es –llegado el caso-, que jamás será absuelto por su conciencia (Décimo Junio Juvenal).

“Este chollo no lo suelto”

Mientras se le atribuye judicialmente una cierta  dosis de “negligencia” en el arbitraje que ella supervisaba en aquella operación, su auto exculpación se basa en que el comité de investigación de la causa declara que su actitud solo fue “insuficientemente vigilante”. Es decir, que si me lo llaman, no me gusta; pero si me lo cuentan, me congratula.

Otra de sus primeras reacciones ha sido –y esto también lo he oído en alguna parte- divulgar que no piensa dimitir. Hay reacciones que viajan en Fórmula-1, y hay acciones que no se formulan (renunciar). Una vez más el sillón de mis entretelas, como propone el académico Fraguas, y el despachito oficial […] me quieren echar del cargo, yo no me largo, este chollo no lo suelto, me lo he “ganao”.

No obstante, y según opinión de los expertos en vaticinios a posteriori, esta situación podría estar menoscabando las posibles aspiraciones a ocupar una nueva poltrona, la del Palacio del Elíseo, como ya le ocurrió a su antecesor, el “cariñoso” Straüss Khan, quien perseguía también catapultarse hasta lo más alto de Lutecia en política.

¿Qué tendrá el terciopelo de las posaderas del F.M.I. que a todo el mundo arruina, empezando por la vida y el prestigio de sus generales? Algún día un “insensato” inquilino suyo cometerá el acierto de contarlo.

Paco de Domingo