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Mensaje en una botella

Chávez, Maduro y el baile de los pajaritos

Abril 10, 2013

Nicolás Maduro sabe mucho de pájaros y de pajaritos. El candidato a la sucesión de Hugo Chávez es un pájaro, porque no hay duda de que es un “hombre astuto y sagaz que suele despertar recelos”. Pero tampoco hay duda de que algunos lo ven como un pájaro de cuenta, ya que es un “hombre a quien por sus condiciones hay que tratar con cautela”. Tengamos en cuenta que no se trata de un pájaro bobo que “al volar se deja coger fácilmente”. A Maduro no hay quien lo atrape ni quien lo calle porque tiene un pico comparable al de un pájaro carpintero, esa “ave trepadora de pico largo y delgado, pero muy fuerte”.

Hugo Chávez se quedó como un pajarito al “morir con sosiego, sin hacer gestos ni ademanes” y Nicolás Maduro le correspondió organizando un funeral que parecía interminable. Las adhesiones inquebrantables son así, especialmente cuando has sido señalado como sucesor y cuando el caudillo moribundo ha dicho al pueblo que tú debes ser el elegido. Venezuela no es Matrix: aquí no hay pastilla roja o pastilla azul que valga.

A quienes, pese a la recomendación del caudillo, se les ha pasado por la cabeza votar este domingo al opositor Henrique Capriles; a esos ilusos, Nicolás Maduro no duda en lanzar mensajes de pájaro de mal agüero anunciando “que algo malo sucederá en el futuro” si él no es el elegido. Capriles sólo puede ser, a juicio de Maduro, un pájaro moscón que “se alimenta de semillas”, las semillas que el comandante Chávez sembró en su día para el nacimiento de frutos venideros.

Pajaritos por aquí y pajaritos por allá

Quien tenga dudas sobre la conveniencia de votar a Nicolás Maduro en Venezuela debe de ser porque tiene pájaros en la cabeza. Con lo fácil que es votar a Maduro para que Chávez siga presente. Es decir, con lo fácil que es matar dos pájaros de un tiro. Sin duda es la mejor forma de dar fuerzas al aspirante a caudillo, no vaya a ser que le tiemblen las piernas y le sobrevenga ese “bajón físico súbito” conocido como pájara.

Hugo Chávez se apareció a Nicolás Maduro en una iglesia en forma de “pajarito chiquitico” que, después de dar tres vueltas sobre su cabeza, “se paró en una viga de madera y empezó a silbar”. Una vez que el pajarito se marchó por donde había venido, Maduro sintió que el ave había dejado allí el espíritu de Chávez. Desde ese día, el hombre que aspira a ocupar el sillón presidencial venezolano no deja de ver pajaritos por aquí y pajaritos por allá. Las elecciones de Venezuela parecen haberse convertido en El baile de los pajaritos. Sólo faltan María Jesús y su acordeón. Claro que quizá habrá que introducir ligeras modificaciones en la letra de la canción por la que es conocida universalmente esta cacereña afincada en Benidorm. Porque pájaro es la palabra con la que se denomina coloquialmente en Venezuela al pene. Y eso no hay baile de los pajaritos que lo resista.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero