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A renglón seguido

Charlie Hebdo: Tuée la douzaine, en lutte la peine

Enero 19, 2015

Además de una virtual Escalera al Cielo –Led Zeppelin-, hay tangibles ventanas para asomarse al infierno de la ígnea realidad; y las hay de varios tipos por su forma de apertura; entre otras: ‘basculante’, que deja pasar los acontecimientos con sesgo; de ‘doble hoja batiente’, que permite contemplarlos de forma completa y ventilada; ‘oscilobatientes’, mezcla entre las dos anteriores; ‘cenitales’, para evitarlos mirando hacia otro lado –techo-; ‘celosía’, para ventilarlos de soslayo; ‘correderas’, para pasar página; ‘fijas’, para que no entre el “ruido” de la calle; y de guillotine, que cortan de raíz el cuello de la vida.

Esta última, es el modelo que nos hemos encontrado recientemente en nuestro vecino traspirenaico en una especie de día de los “cuchillos largos” (policía tunecino rematado), y de los “cristales rotos” (tienda judía). Tres hermanos –dos de sangre- filo-fundamentalistas del sin sentido han protagonizado –que primero combate sic- una de las páginas más sangrientas de forma casi perfecta en la prefectura de París.

Por ser vos quien sois

Un grupo de comunicadores franceses y otro de clientes de supermercado hebreo han sido “seleccionados” por los autores para su personal gloria; eso sí, todo ello en nombre de Alá, que es muy grande, aunque a ciencia cierta no conozcamos su verdadero tamaño, y como contribución a su causa por la afrenta sufrida en varias portadas de una publicación humorística, y por ser vos quien sois –judíos- en el caso del colmado.

El semanario galo Charlie Hebdo (quizá por hebdómada –semana-) gusta de ser discutiblemente irreverente y satírico; sus portadas y páginas de interior  proyectan a  través de  sus ácidas  caricaturas una corrosiva forma de comunicación que resulta un tanto controvertida, si bien, el tratamiento al que someten a cualquiera de las religiones punteras, ha sido por igual.

 
Vivir libre o morir

Al grito entre la fusillade de “Hemos vengado la figura del profeta” Mahoma, estos soldados de la jihad alauita han muerto matando –doce (empleados) más uno (policía)-. Les apremiaba reunirse con las hurís que adjudica su Dios a cada muyahid (esforzado) por los logros de limpieza que maculan la supervivencia de semejantes. Mientras el difunto director entendía, que prefería “morir de pie, a vivir de rodillas”, una recreación del lema de la Revolución Francesa: “Vivir libre, o morir”, uno de los sobrevivientes de la revista manifestaba: “Comprendí, que estábamos pagando por las caricaturas”.

Hubo un tiempo en que el profeta Mahoma decidió el traslado de la Meca a la Medina amaneciendo, por el todavía no oriente medio, La Hégira –emigracion-, una nueva era para el pueblo musulmán que derivaría en nuestro particular AlÁndalus; tiempo secular desde el incipiente Táriq al plañidero Boabdil “el chico” –claro, ¡no va a ser chica!- vástago de Muley Hacén. Ahora los emires y clérigos propenden la contrarreconquista del Ibérico Califato; habrá que rescatar la figura de D. Pelayo para la lucha contra el infiel.

Cabe evocar la calidad del ideario de uno de nuestros mejores pensadores –por supuesto que no es ningún político- una de sus más brillantes reflexiones (Ortega y Gasset): “Una reconquista de ocho siglos, no es una reconquista”. ¡Hala, a pensar! Entretanto, aporto mi particular epigrama para Charlie Hebdo.Sin encrespar, pero sobre negro crespón: “Tuée la douzaine, en lutte la peine”.

De momento, siempre nos quedará Paris.
Paco de Domingo