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Otras opiniones

Cese a Sánchez Dragó

Octubre 28, 2010

Las terribles afirmaciones del periodista Fernando Sanchez Dragó asegurando que, durante uno de sus continuos viajes a Japón, había mantenido sexo con dos niñas de trece años no ha dejado indiferente a nadie: “En Tokio, un día, me topé con unas lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rimel, tacones, minifalda… Tendrían unos trece años. Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba”. Patético. Él, uno de los grandes escritores y conversadores de este país, se ha metido en un buen lío. Confío en que la justicia tome cartas en el asunto y, por supuesto, los directivos de Telemadrid le cesen inmediatamente de su cargo en la televisión pública madrileña.
No valen ahora sus palabras, retractándose de sus incendiarias declaraciones: “Es una anécdota trivial. Ya ha llovido: casi medio siglo. Fue un coqueto sin importancia. Los jóvenes japoneses eran así. Estaban ellas, con sus amigos, a la salida del metro. Fuimos todos juntos a tomarnos un café al lado de la estación. Nadie se trajinó a nadie. Lo del los trece años era una forma de hablar. Las japonesas tienen un aspecto muy aniñado”. ¿Una anécdota trivial? Parece que no le parece suficientemente trascendental obligar a tener sexo a unas menores de edad. Una de las lacras de nuestra sociedad. Diariamente se denuncian casos de abusos sexuales a menores. Dudo mucho que unas niñas de trece años quisiera mantener sexo con él de forma voluntaria. Asqueroso. Sobre todo porque, dejando a un lado la condena judicial, este asunto también tiene parte moral. Y, sinceramente, Dragó quedará, por siempre jamás, en el listado de los hombres amorales y repugnantes.

Saúl Ortiz es periodista y novelista