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A renglón seguido

Cayetana, al alba

Noviembre 24, 2014

Hubo un tiempo en que España, dentro de su singularidad, fue más plural –término desgastado en la actualidad por nuestra clase política- que nunca. Una porción del queso de nuestra historia, llena de mala leche, “donde no se ponía el sol” en todas Las Españas; sumadas peninsular y ultramar allende los mares. ¡Cuán grande, por tamaño, llegó a ser antaño nuestra multivarietal y pluricultural Unión Ibérica!

Aquende y hogaño, la tercera Jefa Alba ostentaba el testigo de accionista mayoritaria de nuestra “tierra de conejos”, proponiendo que podía cruzar “su” particular Iberia de Norte a Sur –emulando a la ardilla, aunque ésta por la foresta-, sin dejar de poner pie en sus dominios. ¡Eso es poderío!, por más que venga de presentarse ya incompatible con nuestra vital convivencia la GRANDE; incluso más que “La Faraona” del “Pescaílla”, quien ya vendiera todo el pescado musical, buscando –¡ojito!- abrir un nuevo mercado más celestial.

Cayetana recordwoman

La gran Duquesa de Alba nos ¿empequeñecía? al ser catorce veces Grande por: Ducados, Marquesados y Condados. Además: Vizcondesa, Condestablesa, Presidenta, Alcaldesa Honoraria, Hija Adoptiva y Predilecta, Consejera, Académica, Mayordoma –el mundo del revés-, Jefa –de su Casa-, Presidenta de Honor, “Miembra” de Instituciones, condecorada, galardonada, “toponimizada”, premiada –Lady España-, esculpida, retratada, etcétera.

Como recordwoman de títulos nobiliarios y coleccionista de titulares, supo capear el temporal de dimes y diretes de su época, poniendo rejones de libertad –“vivió como sintió”-, como buena amazona, a caballo entre el pasado y los chaplinianos Tiempos Modernos. Cinéfila, uno de sus últimos visionados en el palacio terminal fue Lo Que El Viento Se Llevó; si  bien,  no será ni su memoria, ni sus cenizas; siendo, estas últimas, –repartidas y custodiadas bajo techo, ignoro si también palio- hijas de ochenta y ocho velas que, con su pábilo, han dado pábulo a una leyenda inapagable en el altar de los nostálgicos.  

No rendir casi tributo… a Hacienda

Como musa “picassiana”, buscó Don Pablo a la maja copyrightde “Curros”    (Quevedo y Goya) sin ropa para inmortalizarla sobre el lienzo del recuerdo, desnudándola a todas vistas, y dejándola, a ojo de buen cubero, en pelota pintada; esto es, la pelota en el tejado de una truncada voluntad.

Esta pretensión nunca prosperó. Como tampoco, amparada por ley, la de conseguir que contribuyera fiscalmente de forma más solidaria. Gran parte de su patrimonio –castillos, palacios, casas, fincas…- (declarado Bien de Interés HistóricoArtístico Nacional), y su Fundación – obras de arte, archivos, libros…- evitan el fúnebre paso por las moribundas arcas de Hacienda, a las que no rinden casi tributo; aunque sí reciban, sus bienes, pleitesía.

El 20-N sigue marcando la historia de España

¿De qué méritos o hazañas habrá que hacerse acompañar, para llegar tan alto sin despeinarse? Quizá el dinero, al que nunca hay que restarle importancia, sume como efecto multiplicador “Grande”; en este caso por catorce. Encuentro dos grandezas impagables pero con retribución emocional: la de haber tenido a su vera, en el pimentón de su nacimiento, como “mayéutico” –experto en partos- al ecuánime Gregorio Marañón, y la de la compañía junto a su padre durante la génesis de los “univitelinos” Ortega y Gasset.

Sigue marcando la historia de España el 20-N. Primero nos privó, tardíamente, del veciño Bahamonde; después, políticamente, del monclovita Zapatero; ahora –“al Alba”-, noblemente, de la ciudadana “TanucaFitzJames Stuart. Excepto en Bilbao, donde uno del Athlétic nace donde quiere, nadie puede decidir per se el aeropuerto de llegada (Palacio de Liria); muy al contrario, sí el de despegue en la despedida (Palacio de Las Dueñas); si no es inopinado. Prescindió de la tierra la terrateniente; quien recibiera dieciocho denominaciones de origen bautismales y la bendición sin pellizco, pero con Cardenal, de Amigo.

Paco de Domingo