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A renglón seguido

Cataluña: un divorcio a la española pero fuera de la Ley

Octubre 15, 2012

En el año 1961 se estrenó en España la película de El Coloso de Rodas auspiciada por Francia, Italia y este país; las localizaciones fueron establecidas en la costa norte y las imágenes de exteriores tomadas en las localidades de Santoña y Laredo (Cantabria).

Durante el año 1974 vio la luz en nuestra gran pantalla, a todo color, el ya por entonces film El coloso en llamas, producido por USA y ambientado en la ciudad de San Francisco. Está basado en dos novelas publicadas el año de la inauguración de las difuntas Torres Gemelas que, contra la voluntad de su diseñador, nacieron con la impronta de “vivir deprisa, morir jóvenes y tener decenas de cadáveres poco bonitos”.

Las dos películas anteriores se encuadran dentro del género de acción, drama y catástrofes, aproximándose bastante a los  escenarios naturales de la actual situación de “¡Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra!” liderada por el colosal Sr. Rajoy, quien ostenta la categoría de ser el registrador de tu propiedad más conocido de nuestra comunidad de comunidades, que tiende a ser -¡ojo!, que puede “haber ropa tendida”-, la Expaña del siglo XXI por mérito del propio y ajenos, a juzgar por la última encuesta del CIS.

Los “gaviotinos genoveses

Nuestro buen “hermano” Mariano, de la congregación de los “gaviotinos genoveses”, ha manifestado que en términos políticos, “hablar de separaciones (…) es un disparate de colosales dimensiones”. Quizá convendría aclarar a los contrayentes -votantes de la Constitución-, que lo que se pretende es un divorcio a la española, pero fuera de la Ley. Cada año se producen del orden de 150.000 en todo el territorio nacional, y nadie se escandaliza por ello; ¡ni tan siquiera Raphael!

Cierto es, que no es lo mismo cortar la agria tarta nupcial de esas miles de parejas, que romper el pastel de los dulces repartos del poder y autogestión.

Una Europa de matrioska

La “vice abadesa” Sor Soraya añade, a su vez, que éste es “el único sistema que nos representa a todos”; querrá decir que representa a los desinteresados intereses de los representantes de nuestras 17 Comunidades Autónomas, pero con la excepción, del aspirante al caserío de Ajuria Enea y el campeón de la Masía de la Generalitat, que invocan, sin ser legal, una Europa de matrioska.  

El 25% de los buenos españoles, ve a nuestra mala clase social de políticos, como uno de los principales problemas que nos rodea y se acuesta con nosotros -sin permiso-, un día tras otro; además, nos levantamos con la resaca -sin comerlo, y sobre todo ni beberlo- de la falta de claridad acerca del futuro más inmediato que se nos presenta, y que se aproxima a algo así como: “Buenos días, buena suerte, “Aterriza como puedas, o “Los Lunes al sol.

Con las cosas de comer no se juega, y mientras algunos derrochan a ritmo de casino viviendo a nuestra costa, otros barajan por la supervivencia a carta cabal en la ruleta de la escasez, sin encontrar la mesa del ánimo sobre la que apostar sus últimas monedas de la esperanza.

Paco de Domingo