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Otras opiniones

Caso Bretón: un partido sin reglas

Marzo 6, 2013

¿Se imagina usted que en un clásico entre el Madrid y el Barcelona José Mourinho decidiera sacar sólo a 8 jugadores al campo? ¿Se imagina que después de perder exigiera que el partido se anulase porque se le olvidó poner sobre el campo a todos los futbolistas que le permite el reglamento? ¿De quién sería la culpa de lo ocurrido? Repase las preguntas, respóndalas interiormente y guárdelas en su cabeza hasta el final del texto.

José María Sánchez de Puerta, abogado de José Bretón, presentó a comienzos de esta semana un escrito con lo que se conocen como “cuestiones previas”. En sus veinticinco páginas desgrana todas las ilegalidades que a su modo de ver se han cometido durante la instrucción del caso de Ruth y José. Dos días después de la desaparición de los pequeños, la policía hizo un amplísimo reportaje fotográfico de la hoguera y de los huesos que se hallaron mezclados entre las cenizas. Meses después, al levantarse el secreto de sumario, tanto la acusación como la defensa pidieron que se les entregase todo lo instruido hasta el momento. En el sumario no consta ningún oficio de entrega de esas fotos a ninguno de los abogados. Por tanto, sólo las tenía el juez Rodríguez Lainz y la policía. El pasado mes de agosto, el profesor Etxeberría se pone en contacto con la abogada de Ruth, María del Reposo para ayudarla en el caso. Según un escrito del juez, ella y los investigadores le mandan las fotos al antropólogo vasco “previa consulta personal” a él.

Incógnitas inquietantes

Si el juez no se las entregó, ¿quién le dio las fotografías de la hoguera a María del Reposo? ¿Un funcionario de la policía? ¿Quién? ¿Colaboraba algún policía, como sugiere Sánchez de Puerta, con la acusación a espaldas del magistrado? ¿Es lícito? ¿Es legal que la acusación tenga pruebas que la defensa no maneja? ¿No provoca eso una enorme desigualdad de armas entre ambos bandos? ¿No se ha preguntado el juez de dónde ha sacado la letrada las fotos? ¿Lo sabía y por eso no pregunta? ¿Se las dio el propio juez extraprocesalmente?

Avancemos. Si se repasa el sumario se llega a la rotunda conclusión de que ni la abogada ni la policía solicitan al juez por escrito permiso para enviar esas imágenes ni tampoco consta la autorización judicial sellada y firmada que autorice el envío al profesor Etxeberría. Sin embargo, es el mismísimo Rodríguez Lainz el que se pilla los dedos, una vez más, en el auto de apertura de juicio oral. Reconoce que esas fotos sirvieron para elaborar un preinforme por parte del antropólogo vasco, cuyo único fin fue ayudar desinteresadamente y se ve metido en este lío, y que las conclusiones de ese documento lo llevaron a autorizar que se abriese de nuevo la caja que contenía los huesos hallados en la hoguera. Por cierto, ¿por qué tan importante documento no consta en el sumario? ¿Tenía alguien algo que ocultar? Sánchez de Puerta dice que si las fotos se enviaron de forma ilegal porque en el sumario no existe ninguna solicitud y ningún permiso, todo lo que se desprenda de esa decisión es ilegal. Es lo que se conoce en Justicia como la teoría de los frutos del árbol envenenado, de la que hay ingente jurisprudencia en el Tribunal Supremo. Si el árbol está intoxicado, todos los frutos (pruebas) que nazcan de él serán inservibles. Lo que plantea el abogado de Bretón es que todos los exámenes de los huesos realizados deben anularse porque el origen de todo es absolutamente irregular.

Sin permiso

Dice más cosas Sánchez de Puerta. El día 14 de agosto la policía solicita a través del fax al juzgado de Córdoba autorización para abrir la caja de los huesos. Lo hace según consta en el sumario por el reporte a las 8:21 de la mañana. Curiosamente Etxeberría que vive en San Sebastián ese día estaba en Madrid porque a las 10:30 comienza a abrir la famosa caja. Ese mismo día el juez autoriza la solicitud de la policía, pero en el sumario no consta ningún documento que acredite que le dio permiso a la policía ese mismo día para hacerlo. ¿Se le olvidó a su señoría incluir el reporte del fax con el ok? Probablemente sí. Pero como dice una máxima judicial, lo que no existe en autos (los papeles del sumario), no existe en el mundo. Así que por mucho que el papel exista, sino está en la documentación es como si nunca se hubiera producido. Por cierto, ojalá todos los juzgados fueran tan rápidos como el de Córdoba. Vamos, jamás había visto tamaña agilidad.

Lo que le he contado hasta ahora es lo que más me ha llamado la atención del escrito de Sánchez de Puerta que también airea que la policía ha escuchado conversaciones suyas. Es cierto, un hecho objetivo. El propio juez, al que le dieron la medalla blanca durante la instrucción del caso, pide en el auto de procesamiento que se eliminen las conversaciones grabadas al abogado. ¡¡¡Qué sutiliza la de Su Señoría!!! Y si no lo hubiese dicho, ¿alguien se habría enterado? ¿Tendría alguna prueba el letrado de Bretón de que lo han escuchado?  

Maneja otros argumentos, como que se grabaron conversaciones telefónicas después de que acabase la autorización judicial, que el secreto de sumario estuvo mal argumentado y que una de sus prorrogas se dictó días después de haber concluido el plazo, que en uno de los permisos de entrada y registro de Las Quemadillas consta que se hizo para buscar droga (alucinante, pero literal)… Algunos son errores de los investigadores y otros atribuibles a Su Señoría, que será Dios en su juzgado, que escribe libros para instruir a otros menos “sabios” como La confesión del imputado derivada de la prueba ilícitamente obtenida y La intervención judicial de las comunicaciones del concursado, títulos que ya deben ser best seller, pero que desde un punto de vista estrictamente legal ha instruido una auténtica y literal chapuza. Es mi opinión pero respeto las contrarias si están bien fundamentadas.

Más preguntas

Y ahora recuerde las preguntas del principio. ¿De quién es culpa todas las ilegalidades denunciadas? ¿Del letrado que las pone sobre la mesa o de quien las cometió? Y los olvidos del juez, ¿de quién son responsabilidad? Y si se acaba de mostrando que todo esto es cierto y Bretón queda en la calle, ¿de quiénes será la culpa? ¿El juez o algún responsable cesarán en sus cargos? ¿Se les expedientará? ¿Se expulsará a alguien de la carrera? ¿Se buscarán razones legales para tapar todas estas presuntas irregularidades? Y si mañana el acusado fuese usted, ¿le gustaría que en su investigación se hicieran trampas?

Y todo esto sin que en ningún caso dude un ápice de la absoluta culpabilidad de José Bretón y de mi deseo de que pase muchos años en la cárcel. Pero también le digo que a mí las trampas y los atajos no me gustan un pelo. Vivimos en un Estado democrático de derecho, donde todos, absolutamente todos, debemos respetar la Ley, independientemente del trabajo que tengamos.

PD. Y ahora habrá quien piense que el culpable de lo sucedido soy yo por contarlo.

 
Nacho Abad