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Otras opiniones

Casi todos quieren ser más que el otro

Junio 5, 2014

BAÑO
-Quietos, quietos, quietos,… ¡ahora! 

Soltaron todos a una. La cuerda escurrió entre sus manos, liberada al fin. La embarcación descendió unos pocos centímetros y entró en contacto con el agua. Siguió sumergiéndose hasta alcanzar la línea de flotación y un poco más. Se balanceó emitiendo ciertos crujidos de madera y quedó listo para zarpar.

Una niña que está mirando dice: “Papa, ¿a ti te cuesta mucho prepararme el baño?”, mientras se imagina a su padre descargando los patitos de goma en la bañera.

DERRIBO

El reponedor colocaba cuidadosamente los paquetes de arroz en la mesa, haciendo una pirámide visible desde cualquier ángulo de la tienda. De repente, un terremoto de niño que perseguía a su hermano pequeño, calzado con unas zapatillas de esas que tienen rueditas dentro, aterrizó de frente contra la obra arquitectónica. El chico del supermercado se quedó con un paquete en la mano y la boca abierta. El niño, ileso, puso cara de santo y se incorporó. El hermano pequeño se reía desde algún lugar. Para cuando el muchacho quiso reaccionar, no quedaba ni un alma y si, una montaña de arroz que recoger.  

TODOS IGUALES

Se sentaron todos a la mesa. La negociación giraba sobre lo mismo de otras veces: los repartos por orden de importancia. Quién era más relevante, quién imprescindible. Los temas que se trataban eran varios, pero el fondo se repetía. En esta ocasión, el director dijo: “para no alargarnos en exceso, todos por igual esta vez”. Entonces tuvo que hacer esfuerzos para que no le dejaran fuera del reparto.

Y es que, aunque resulte inconcebible, casi todos quieren ser más que el otro.

 
HERRAMIENTAS

-¿Dónde he puesto el clavo? – se preguntaba el martillo como un hombre desesperado que da vueltas por la habitación. – Estoy perdiendo la cabeza -.

Desde una pared, detrás de un cuadro, se oyó: – el único que perdió la cabeza aquí fui yo, cuando me golpeaste sin compasión-.

-No me refería a ti, cretino, sino al larguirucho de tu primo que se ha escabullido como una tuerca-.

TELEVISIÓN

-¿Cómo está la audiencia? – preguntó el productor.  Mientras, el monitor proyectaba la programación en directo.

…Los dos hombres se dirigían al local de las reformas. Andaban hombro con hombro, como a ritmo militar. No parecía buena idea interponerse en su camino. Preguntaron por el Joaquín, el dueño. Una chica les dijo que se había tenido que marchar. Sin ánimo de hacer amigos, le respondieron que si no aparecía en el acto, iba a lamentarlo…

-La audiencia está baja, señor-, respondió el técnico.

-Hay que meter más contenido de acción-, respondió el productor.

El técnico pensó si no sería mejor acción que cambiaran al productor.

 

© Javier González Cantarell