Menú Portada
¡Qué fuerte!

¿Cásate y sé sumisa?

Noviembre 22, 2013

Una imagen recorrió el mundo la semana pasada que impactó sin lugar a dudas: el Papa Francisco abrazando a un hombre cubierto de protuberancias por todo el cuerpo. Tierna y a la vez un poco desagradable por el aspecto de este pobre enfermo que sufre la dolencia de Von Recklinghausen, una enfermedad genética que le llena el cuerpo, desde los pies a la cabeza, de tumores benignos que le provocan terribles dolores, picores y llagas que no dejan de sangrar. Es una persona deforme. La imagen más parecida a un monstruo que podría tener un ser humano. Incluso la gente que no lo conoce huye de él cuando lo ven, pero ya está acostumbrado. Podríamos ser usted o yo, pero le ha tocado a él. Y es una desgracia. Sin embargo, el abrazo del Papa reconfortó su dolor y su alma y además, se ha hecho famoso. Nuestro Papa no dudó ni un segundo en estrecharlo entre sus brazos, acariciarle las heridas y besarle en la cabeza. Aún sin saber que enfermedad padecía, sin saber si era contagiosa o no, el Papa Francisco lo abrazó y le dio su amor. Y así lo sintió él, un amor que le llenó durante poco más de un minuto y que al hombre le pareció eterno. Este Papa es un crack, una vez más lo ha demostrado. Además de intentar adaptarse a los tiempos y ser más consecuente con la vida que vivimos, ha demostrado ser una gran persona con su humildad y su gran corazón. Y no dejará de sorprendernos, no si no lo impide el sector más conservador y retrógrado de la Iglesia.

Escrito por una mujer pero contra las mujeres

Sector al que debe pertenecer el Arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez. De repente, te sale un Arzobispo como este que edita, publica y defiende un libro cuyo título inspira directamente al encendido de una chimenea: “Cásate y sé sumisa”. El Arzobispado edita el libro a través de su editorial, el mundo se le echa encima y para justificarse no se le ocurre otra cosa que decir que “la legislación del aborto y las medidas que debilitan el matrimonio facilitan la violencia contra la mujer”. ¡Ay Dios mío!. A este hombre se le ha ido la cabeza. No puedo parar de pensar en que si una mujer aborta, es motivo para que sufra el maltrato de un hombre. Es lo primero que pienso y se me revuelven las tripas. Pero, ¿cómo se le ocurre decir eso?. Precisamente son sus palabras las que ofenden a miles de mujeres maltratadas. Podrás estar en contra o a favor del aborto pero, sea como sea, nada justifica el maltrato ni nada debería inducir a la violencia, absolutamente nada. Que un hombre pegue a una mujer no viene inducido por nada, por ningún acto que ella haga. Sólo por la poca hombría, la demencia y la maldad del que levanta la mano o insulta.

Ahora mismo, estas desafortunadas declaraciones no son un acierto, como tampoco lo es publicar un libro en el que se aconseja a la mujer, después de tantos siglos luchando por la igualdad, que se case y sea sumisa al marido. Y que este libro lo haya escrito una mujer es ya el colmo de los colmos. ¿Nunca entenderá la humanidad que sólo existimos dos sexos en el mundo, el masculino y el femenino, que uno complementa al otro, que el otro no puede vivir sin el uno y que ambos, aceptando sus diferencias, son iguales como personas y ante todo? ¿Tan difícil es de entender?. Menos mal que el actual Papa nos reconcilia con el catolicismo a los que somos creyentes porque, si por algunas bases fuera, sería una religión en extinción.   

Rosana Güiza Alcaide