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Atando cabos

Carrillo Juancarlista

Septiembre 20, 2012

Por una de esas casualidades que de vez en cuando nos deja la actualidad. En el mismo día compartieron protagonismo y primera página de los periódicos la muerte de una figura esencial de la transición, Santiago Carrillo, con el debate que ha generado la carta que firmaba otra figura, más importante sin duda, principal, de aquel momento histórico, el Rey.

El Rey que apela al espíritu precisamente de la transición “para asegurar el bienestar que tanto nos ha costado alcanzar“. “Estamos en un momento decisivo, dice el monarca en un escrito poco habitual, un momento clave para el futuro de Europa y de España y para asegurar o arruinar el bienestar que tanto nos ha costado alcanzar. En estas circunstancias, lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas. No son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos quienes amenazan nuestro modelo de convivencia. Son, por el contrario, los más adecuados para la acción decidida y conjunta de la sociedad, a todos los niveles, en defensa del modelo democrático y social que entre todos hemos elegido“.

Seguramente con matices, pero Santiago Carillo no estaría demasiados lejos de esos postulados y suscribiría gran parte de ellos. De hecho. Él mismo dijo en aquel homenaje que le ofreció la clase política en marzo de 2005: “solicito la capacidad política para saber defender la unidad del estado respetando los nacionalismos” Pues eso, unidad para superar dificultades.

La República no negociable

El Rey se apresuró anoche para acudir al domicilio de Santiago Carrillo y decirle el último adiós a un juancarlista declarado, pero NO monárquico, al menos en sus comienzos. En más de una ocasión, el líder carismático del Partido Comunista de España ha declarado su admiración personal por el talante del Rey. Ambos compartieron momentos históricos y largas conversaciones sobre el futuro inmediato de un país que en ese momento tenía que reiniciar a muchas cosas para conseguir otras. Carrillo era juancarlista. Y lo dijo él mismo, el rojo entre los rojos, cuando le preguntaron por su añorada república. Soy juancarlista -dijo-. Y eso debe querer decir soy monárquico si los monarcas son como Juan Carlos o me apunto de nuevo a la no negociable república.

Lo cierto es que el Rey siempre le ha correspondido. Una persona “fundamental para la transición y muy querido“. El Rey Don Juan Carlos, el mismo que horas antes sentaba precedente con una carta defendiendo la unidad de España. A lo largo de la reciente historia de nuestro país, al Rey lo único que le ha hecho removerse y contestar no han sido ni los republicanos, ni los comunistas, ni los antimonárquicos. Los únicos que han tenido y tendrán una respuesta de la persona que simboliza España son los que se empeñan en echar por tierra todo lo conseguido.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio