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¡Qué fuerte!

Carne de asfalto

Mayo 20, 2010

La nueva Ley de Tráfico tiene en jaque a asociaciones, conductores y aseguradoras. Se supone que con ella se busca reducir el número de siniestros y fallecidos por accidentes de tráfico y mejorar la seguridad vial, pero hay quién tiene sus dudas. La nueva norma aumenta las multas y la agilidad a la hora de tramitarlas y pagarlas pero también aporta beneficios al conductor.

Aunque, si la verdadera intención es reducir el número de siniestros, no son lógicas algunas de las nuevas medidas. A veces, como es el caso, parece que Tráfico ha tomado ciertas medidas porque en realidad lo que les interesa es hacer caja rápida y fácil. Esto es, te paso la mano por el lomo y a la vez te doy una puñalada trapera. Por ejemplo, ahora, conducir de manera negligente sale mucho más barato. Al infractor no le quitarán ni un solo punto, eso sí, deberá pagar religiosamente su multa. El caso es que Tráfico archiva y rebaja condiciones, pero no perdona la pasta.

Da la sensación de que la verdadera intención sea agilizar el cobro de las sanciones más que la propia seguridad de los conductores.


Cobrar hasta con tarjeta de crédito

Hay infracciones que dejan de restar puntos, algunas no tienen importancia y no van más allá de un simple fallo o despiste que no tendrían trágicas consecuencias, pero otras son totalmente injustificadas porque, por ejemplo, que ya no se sancione a un conductor que pueda provocar un peligro para los usuarios si conduce de manera negligente es intolerable.

Sin embargo, si que se han preocupado, y mucho, de incorporar novedades como un sistema de notificación de multas más ágil, incluso por correo electrónico, y el pago “in situ” con tarjeta de crédito con un descuento del 50% del importe de la multa. Todo un detalle. Para esto si se dan mucha prisa, pero no se dan tanta en arreglar miles de puntos negros que hay por las carreteras españolas que provocan accidentes, por ejemplo. Tampoco se dan tanta prisa en arreglar carreteras de tercera que son casi tercermundistas y que también pueden provocar accidentes debido a su mal estado. Incluso podrían haberse dado un poquito de prisa en darle un repaso a las señalizaciones.

Porque si de lo que se trata es de intentar evitar accidentes, arreglando y revisando también se evitan, no sólo sancionando. Menos mal que han tenido otro detalle, además del pago con tarjeta, y es que esta nueva ley establece que el total del dinero recaudado por las multas se asignará a políticas de seguridad vial y una parte del total se donará a las asociaciones de víctimas de accidentes.

La jungla del asfalto

Para los que conducimos de manera correcta, coger el coche cada día es como enfrentarse a los animales salvajes que pueblan la selva de las carreteras. Los hay que cogen el carril izquierdo como si fuera de su propiedad y no lo sueltan más que cuando van a abandonar la vía. Están los que no han conocido ni saben dónde está el mando de los intermitentes. Los que creen que son Fernando Alonso y la carretera el Jarama. Tenemos a las tortugas, que cogen un camino a 80 y da igual por donde vayan, la velocidad es siempre la misma. ¿Y qué me dicen de los que adelantan como si estuvieran en un videojuego? No podemos olvidarnos de los que se preocupan más del coche que de su novia y parecen discotecas andantes. Están los nerviosos, maleducados, los que tienen prisa, los torpes y los que pitan a los novatos porque son novatos. Pero a los que deberían enjaular como el animal más fiero de la M-30 es al “comeculos”, con perdón. Ese que se te pega y que no guarda la distancia de seguridad y hasta que no te quitas no para, con la consiguiente mirada de desprecio y odio cuando, por fin, te adelanta.

En fin, olvidémonos de multas, radares y puntos. Seamos coherentes, cumplamos las normas y disfrutemos del placer de conducir, con tranquilidad y sin perder la calma, por la seguridad de todos, por la vida, y por ver cómo se las apañan para recaudar dinero entonces.

Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com