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¡Qué fuerte!

Carcaño, la esencia del mal

Abril 10, 2014

Así define la madre de Marta del Castillo al asesino de su hija, Miguel Carcaño, como la esencia del mal. Más de cinco años ya buscando a la joven y, por primera vez, la esperanza fue mas que real en los corazones de Antonio del Castillo y Eva Casanueva. Por primera vez en todo este tiempo Antonio, Eva, y toda la familia creyeron que podía ser, que por fin podrían enterrar los restos de Marta para que descanse en paz de una vez y tener un lugar donde ir a rezarle y a hablarle a su hija. Pero no ha sido así. Una vez más la suerte les ha jugado una mala pasada y se han quedado con las ganas, defraudados y decepcionados. El dolor de estos padres no se puede equiparar con nada. El agotamiento y la desesperación tampoco.

La búsqueda incesante de su hija es causada por el vacío y la incertidumbre que sienten en su interior al no tenerla, al no saber donde está y eso es lo que les debe dar fuerzas para levantarse cada mañana, la esperanza de encontrarla algún día. ¿Cuántas versiones?, ¿cuántas tierras removidas?. Tantas cómo vuelcos tienen ya sus almas. Sienten que padecen una maldición, porque no es normal el excesivo dolor que se les está causando. El ser humano en condiciones extremas nos sorprende y aguanta lo que le echen. Antonio y Eva tienen ya el récord de dolor a la vez que el récord de esperanza. Ese lo superan con creces, ya que no la pierden a pesar de todo.
 
Sin rendición
 
No se rinden, no bajan la guardia y, sobre todo y lo que más asombra y es digno de admiración es que no se derrumban jamás delante de las cámaras. Esa entereza que se ve por fuera es sólo una fachada que oculta el dolor y el sufrimiento de unas buenas personas que no se merecen lo que les está pasando. Y digo personas buenas porque sólo desde la bondad se puede escribir lo que escribió Antonio en Twitter al saber que los restos óseos encontrados no eran los de su hija Marta: “Aunque la alegría no haya sido nuestra, espero que para otra familia lo sea y con esto hayan encontrado a su familiar“. Hay que ser muy grande y muy bueno para decir esto envuelto en dolor. ¿Imaginan lo terrible que tiene que ser tachar de “alegría” el poder encontrar los restos de una hija muerta?. Aunque decepcionados, Antonio y Eva siguen confiando en la Policía y en su incansable búsqueda pues ya no tienen nada más que perder. Ya no tienen más que sufrir. Puede parecer imposible que todavía queden lagrimas después de tantas como han derramado hasta ahora, pero seguro que en su soledad, en su intimidad, siguen llorando a su hija y llorando por la rabia y la impotencia de no encontrarla. Ojalá acabe pronto esta pesadilla.
Rosana Güiza