Menú Portada
Otras opiniones

Camino del desastre

Octubre 10, 2010

Algo debe tener el palacio de la Moncloa para que todos sus inquilinos sufran el “mal de altura”. Algún fantasma que inocula el veneno del sueño. Es el poder en estado puro; edecanes por aquí y por allá; halagos, parafernalia y lujo en forma de mayordomos, ínfulas de país rico, etc, etc… ¿No sería mejor que los jefes del gobierno vivieran en un piso normal, como la gente normal, pudieran ver qué ocurre en la calle, seguridad garantizada, pagarse su condumio, como todo el mundo y dejarse de fantasmadas?
 
Escribo lo anterior porque acabo de escuchar al presidente Rodríguez Zapatero negando la mayor, rechazando cualquier “presión” de sus pares y, en definitiva, creerse que gobierna un país del paraíso. Oiga, Presidente, no. ¡Usted es un completo desastre! Se lo ha dicho por corto y por derecho José María Barreda: vamos hacia el desastre. Se refiere el mandarín castellanomanchego al desastre electoral del PSOE, lo cual a mi me importa una higa, pero ese análisis se puede adjuntar a España. Y eso si que me importa porque está en juego el futuro de todos nosotros y, sobre todo, de nuestros hijos.
 
Yo me pregunto qué tiene que suceder para que los dirigentes públicos se vayan a su casa cuando presentan una tarjeta de golpes impresentable. Zapatero es una caña movida por todos los vientos; nadie le toma en serio y sus conmilitones se ciscan en sus muertos, en privado, naturalmente porque está en juego la sempiterna mamandurria. Estoy de acuerdo, Barreda, el desastre. Pero muy especialmente para los cinco millones de parados reales que pululan por el país sin nada que llevarse a la boca y, sobre todo, sin ninguna esperanza. Y ese desastre es particularmente clamoroso para los jóvenes españoles que no tienen ninguna perspectiva de encontrar un empleo y, si lo encuentran, será tan deplorable que lo más recomendable es irse a Guinea Ecuatorial a pescar jureles.
 
¿Qué tiene que ocurrir, en definitiva,  para que este José Luis Rodríguez Zapatero acepte su fracaso, su derrota, que es la de todos, y se vaya disfrutar de la magnífica pensión y las prebendas que le esperan como ex presidente? No puedo entenderlo. 

Lo del PP

En esa estamos. Porque los de enfrente, es decir, el Partido Popular, se las prometen muy felices con los 15 puntos que, al parecer, sacan al PSOE lo que les convierte “ipso facto” en alternativa de poder. Digo de poder, no de gobierno. Se equivocan. Estoy seguro que ganarán las próximas elecciones, pero ello no significa otra cosa que Zapatero es un completo DESASTRE.
 
Todavía la muchachada de Mariano Rajoy no ha demostrado nada. Si no asientan sus perspectivas sobre la humildad, la modestia y el sentido común al final les pasará como a su líder histórico, José María Aznar, que podía haber sido lo que no es si en lugar de levitar se hubiera aplicado los consejos de Santa Teresa.
 
Los ciudadanos españoles libres, ¡mira que esto es difícil!, no estamos ya para que nos canten milongas. Sabemos perfectamente que nuestro culo depende de nosotros mismos y que los que tienen trabajo tienen que hacerlo para pagar impuestos, siempre dando más de lo que recibimos. Pedimos tan sólo sentido común, trabajo y honestidad en nuestros representantes. Ya sabemos que no hay milagros, ni estadistas, ni genios. Sólo sangre, sudor y lágrimas. Muchas lágrimas.

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es