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Otras opiniones

Camilo Sesto: un atraco de “peluca”

Junio 9, 2013

El 13 de enero varios individuos asaltaron el chalé de Camilo Sesto. Narra el cantante que, sobre las 3,30 de la madrugada, un ruido muy fuerte lo despertó y de las sombras surgieron tres individuos. Se abalanzaron sobre él, lo amenazaron con cuchillos y, mientras lo maniataban, le preguntaban por las cajas fuertes. No debieron quedar muy satisfechos con el botín hallado porque no pararon de amedrentarle: “¡¡Más dinero. ¿Dónde está el dinero? No nos mientas”, “¿Qué hacemos con este? ¡¡Le matamos!!”.  Al final se llevaron 10.300 euros en metálico, tres relojes Cartier, un collar de perlas, tres mecheros Cartier de oro…

Salió físicamente ileso de aquello, aunque el miedo todavía tardará en desaparecer. Es posible que haya menguado un poco esta semana tras la detención de los ocho implicados en el asalto. La investigación comenzó hace meses. No es habitual, pero la llevaron de la mano Policía Nacional y Guardia Civil. Tras meses de gestiones esta pasada semana detuvieron a cuatro individuos en Cuenca, dos en el barrio madrileño de Vallecas y otros dos, los “santeros” (como se denomina en el argot policial a las personas cuya misión es señalar los posibles objetivos o facilitar información a los asaltantes para que preparen el atraco), en Toledo. Con las pruebas obtenidas en todos estos meses de trabajo y las confesiones de la mitad de los participantes, los investigadores han logrado reconstruir el asalto.

El móvil del asalto

El pasado verano Miguel Ángel, el ex representante de Camilo Sesto, acompañó a uno de los grupos musicales que tiene en cartera a un local de copas de Cuenca. Aquella noche, el tipo, probablemente con alguna copa de más encima, dio rienda a su lengua. Le contó a Rubén, el dueño del local, que Camilo Sesto le debía 600.000 euros de unas giras que habían hecho juntos y que el tipo no le pagaba ni a él ni a Pedro, el ex manager. Confesó que no lo entendía, porque Camilo tenía fajos de dólares en casa y según le había contado el amante del cantante, este podía tener un millón de euros escondidos en el chalé. Para acreditar su versión le enseñó unos mensajes que guardaba en el móvil y que corroboraban su versión.

En octubre Rubén llamó a Miguel Ángel para contratar a otro de sus grupos musicales. Quedaron en Toledo para cerrar los detalles. A la reunión asistieron tres personas: Rubén, Pedro, ex manager de Camilo, y Miguel Ángel, ex representante. Otro individuo esperó en el coche al empresario nocturno de Cuenca. Fue allí donde se gestó el atraco. Los investigadores creen que Pedro y Miguel Ángel encargaron a Rubén el asalto para así recuperar su dinero. Hay un dato que ratifica esta creencia y es que el individuo del coche escuchó en la despedida a Miguel Ángel decir con una sonrisa en la cara: “Os hemos dado una información que os va a hacer millonarios”.

Confesiones dispares

Sin embargo, los dos hombres vinculados con Camilo lo niegan. Ellos aseguran que Rubén les pidió los datos de la distribución interior del chalé y las medidas de seguridad, pero como se negaron, los amenazó de muerte. Ellos reconocen que cedieron. Y en vez de llamar a la policía para evitar el robo, se callaron.

Rubén escogió a otros tres colegas de Cuenca y a dos amigos de Madrid para perpetrar el asalto. El día anterior acudieron al Leroy Merlín de Rivas para adquirir las herramientas del asalto. Luego fueron a una tienda de Madrid capital a comprar los monos de camuflaje, los inhibidores, los pasamontañas… De madrugada se desplazaron en dos coches al chalé de Camilo. Allí mismo, delante de puerta de la casa, se pusieron el “traje” de atracador. Cuatro entraron y dos se fueron con los coches al Casino de Torrelodones a jugarse unas fichas, mientras el resto le daba el palo al cantante. Cuando terminaron, les recogieron y se dividieron. Los de Vallecas quemaron la ropa del asalto en un contenedor y los de Cuenca, con más de 10.000 euros y alguna joya, regresaron a casa bastante cabreados. Ellos esperaban haber sacado al menos un millón de euros.

Cuatro en la calle

No contaré que pruebas tienen los investigadores contra los atracadores, pero han profundizado tanto en sus vidas que hasta han averiguado que se llevaron la peluca que Camilo Sesto utilizaba para dormir. Incluso que alguno de ellos especuló con atracar un banco y disfrazarse con ella. Todos los detenidos pasaron a disposición judicial imputados por detención ilegal y robo con violencia. Los cuatro de Cuenca ingresaron en prisión provisional sin fianza. Los dos “santeros” Pedro y Miguel Ángel y los dos de Vallecas quedaron en libertad con cargos. Y esta es la historia de un robo que no fue de película.

 
Nacho Abad