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Otras opiniones

Caja Tonta

Enero 8, 2015

CAJA TONTA

Después de mucho luchar contra sus temores, se quedó toda la tarde sólo en casa. Descansando delante del televisor. Curiosamente, cuando más creía necesitar gente, más necesitaba estar consigo mismo. Él no lo sabía, pero su cuerpo sí. Y se concedió un descanso. Físico y mental.

Nada como la televisión para dejar la mente vacía.

DULCES

Continuó delante del ordenador hasta mucho después que la última pareja del restaurante se hubiera marchado, cada grupo hubiera abandonado la sala e incluso los solitarios hubieran cenado ante sus móviles. Ya cuando apenas se oían ruidos en la cocina y las calles amenazaban con cerrar por desuso, empezó a salir de su letargo. Había perdido la referencia del tiempo. Los camareros le miraban con curiosidad. Iba siendo hora de abandonar el lugar y retirarse a descansar. Era momento de abrir la cama y cerrar el día. Tras dejar una sustanciosa propina, recordó lo apetitoso que había resultado el postre y tuvo conciencia de lo que había sucedido. Había entrado en trance por el placer que le había producido la tarta de manzana con helado de vainilla. Esos deleites que trae la vida en forma de dulce. Se relamió mientras un perro olfateaba cerca de él un solitario cubo de basura.

ADMINISTRACIÓN

El momento de descansar había llegado a su fin. Ahora era tiempo de actuar. Se encaminó a la ventanilla de atención al público del Ministerio de Trabajo. Miró fijamente a la persona apostada tras el mostrador de madera. Se dispuso a entablar una ardua contienda, mientras notaba que su pulso se acrecentaba en la aorta. Cuando le quedaban escasos metros para el punto de encuentro, pudo observar impotente como su objetivo sacaba un cartel de “SIN SERVICIO” de debajo de la tarima y lo colgaba en el hueco del cristal por donde pensaba hacer oír su voz. Frustrado, alzó una mano para hacerse notar, pero su interlocutor había abandonado el puesto de trabajo hacía unos segundos, ajeno a sus necesidades. Se sintió ignorado. Giró sobre sus pasos. Su número no había quedado dentro del cupo de hoy. Tendría que volver mañana.

GESTIÓN

       Espero a que me envíes a Juan a la reunión, para levantar testimonio.

       Pero, ¡¡no me dijiste nada!! No has contestado a ninguno de mis correos sobre el asunto.

       Bueno, está bien, no te preocupes.

Por algún motivo, sentía que no estaba bien. Le dolía ver que se podría haber gestionado mejor. Que el trabajo realizado se perdiera entre los dedos por no cerrar bien la mano. Un mayor aprovechamiento era posible. Internamente, sufrió este contratiempo. El perfeccionismo le roía por dentro. Como en el teatro, la valoración final es aquella que ve el espectador, no el director de la obra.  

Quizás es un arte conseguir no involucrarse personalmente y disfrutar de la función. La obra es el resultado de todos los actores.

© Javier González Cantarell