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No me moverán

¡Cada vez hay más soportados y menos soportadores!

Febrero 23, 2010

Como ha venido publicando este periódico cada cotizante del sector privado soporta económicamente 1,4 personas. Estos soportados son de dos tipos. Los soportados pasivos y los soportados activos.
 
Son soportados pasivos, los pensionistas de todo tipo y los que cobran las prestaciones de desempleo. Los 14,8 millones de personas que indicaba el estudio del extraconfidencial.com. Con ser esta cifra importante lo es más su crecimiento. Por ejemplo, el aumento de las personas que reciben prestación por desempleo ha sido de más de un millón en un año. El número de jubilados también ha aumentado.
 
Son soportados activos los empleados de las administraciones públicas. No puede decirse que no creen valor. Una buena administración pública es un elemento de dinamización económica. Sin embargo, tampoco se puede negar que sus salarios salen de los impuestos del sector privado. Los empleados públicos también pagan impuestos, pero es como la pescadilla que se muerde la cola. Sus impuestos sirven, entre otras cosas, para pagar sus propios salarios; como no los cubren en su totalidad, tienen que ser soportados por el sector privado.
 
Pues bien, los soportados activos han crecido como nunca. Son en estos momentos 3,1 millones. Aún más, desde septiembre de 2007 hasta enero de 2010, el sector público creció en 133.800 personas, lo que equivale a un ritmo medio de 15.000 por trimestre. Por el contrario, desde esa fecha se han perdido 2 millones de empleos en el sector privado.
 

El paro se dispara aún más

Las previsiones del ILCA (Índice Laboral de las Comunidades Autónomas), que prepara el IESE junto con la firma de trabajo temporal ADECCCO, augura un aumento del paro desde hasta el 19,2% de la población activa para julio de 2010. Más parados, menos empleados, menos cotizantes, menos soportadores. Conclusión: cada vez hay más soportados pasivos y activos y menos soportadores del sector privado. Con ser escandalosa la cifra dada por este periódico, más peligrosa es la tendencia que de estas cifras se desprende.
 
Es por eso que el Gobierno ha propuesto un cambio en el cálculo de las pensiones. Parece inevitable que se retrase la edad de jubilación o que su cálculo se haga en función de las aportaciones de cada jubilable ampliando el número de años. También que proponga un plan de reducción del número de empleados públicos.
 
Pero sobre todo sería muy importante reducir el número de perceptores de prestaciones por desempleo. Entre otras cosas porque esta reducción de soportados pasivos se traslada automáticamente al número de cotizantes.
 
La economía es sistémica. Es decir no se puede pensar en el sistema de pensiones sin contemplar cómo se comporta el proceso de prestaciones por desempleo; ni sopesar el funcionamiento de estas prestaciones al margen de la evolución del PIB, que a su vez está condicionado por la demografía.
  
Por eso, la manifestación sindical en contra del llamado “pensionazo” es en realidad una apuesta por el inmovilismo económico. Un inmovilismo que, eso sí, acaba reduciendo las pensiones porque la única solución para mantenerlas es crear puestos de trabajo. Para ello los sindicatos tiene que romper con una de sus reivindicaciones más emblemáticas: reducir el coste del despido. Eso o aceptar la reducción de las pensiones por uno u otro mecanismo.
 

José Ramón es profesor del IESE y Director del Executive MBA Madrid